¿Necesitamos los seres humanos consumir leche y productos lacteos en la adultez?

Mucha gente ya habrá decidido si los humanos necesitan productos lácteos en su dieta y pensarán que la respuesta es obviamente “sí” u obviamente “no”. Pero la nutrición se basa en la ciencia no la opinión. Por eso, en BuenaVibra compartimos hoy la última investigación en la materia.

Sophie Medlin es profesora de Nutrición en el King’s College de Londres y ha dado una serie de interesantes explicaciones al respecto en su reciente artículo publicado en The Conversation.

Medlin explica que la leche es un alimento complejo e interesante. El azúcar presente en ella se llama la lactosa y la lactosa requiere un producto químico o una enzima llamada lactasa para permitir que pase a través de las paredes del intestino en el torrente sanguíneo.

“Cuando somos bebés, todos producimos una gran cantidad de la enzima lactasa que nos permite absorber la leche materna” dice Medlin

Y aporta una serie de datos muy significativos: “En las poblaciones donde el consumo de leche ha sido históricamente bajo, como Japón y China, la mayoría de los niños habrán dejado de producir lactasa poco después del destete y produciendo poblaciones casi enteras que no pueden absorber la lactosa en la leche, lo que llamamos “intolerancia a la lactosa”.

En las poblaciones donde el consumo de leche siempre ha sido alto, como en Europa, la mayoría de los adultos continúan produciendo lactasa durante toda su vida y pueden digerir la leche muy felizmente, con sólo alrededor de un 5 por ciento de la población intolerante a la lactosa.”

“Continuar produciendo lactasa en la edad adulta es en realidad una variación genética heredada que se ha vuelto común. Ser capaz de tolerar la leche tiene una ventaja selectiva.”

La leche es una fuente útil de proteínas, energía, calcio, fosfato, vitaminas B y yodo, lo que significa que aquellos con la mutación son generalmente más saludables y producen más niños que aquellos que no toleran la leche, por lo que la presencia de la mutación aumentó.

Los síntomas de intolerancia a la lactosa incluyen gases, hinchazón y diarrea, por lo que si no experimenta ninguno de esos después de beber leche o comer helado, entonces está bien.

Hay buenas pruebas de que la leche ha sido parte de la dieta humana en el norte de Europa durante más de 8.000 años, que es cuando la gente primero pasó de ser nómade a tener un estilo de vida más estructurado.

Debido a que hace 8.000 años la mayoría de las personas no toleraban bien la leche, rápidamente se dieron cuenta de que si la leche era fermentada y se conviertía en queso o yogur, podría ser mejor tolerada.

La nutricionista cuenta que “Esto se debe a que estos procesos alientan a las bacterias a usar la mayor parte del carbohidrato – la lactosa – de la leche y entonces las personas que no produjeran la enzima lactasa podrían beneficiarse de los nutrientes de la leche.

Hoy personas con intolerancia a la lactosa que pueden beber kefir, una bebida de leche fermentada hecha con un iniciador de levadura, que algunos sugieren también tiene beneficios probióticos para el intestino, así como muchos otros beneficios para la salud.”

Así, la leche ha sido fundamental para la nutrición e importante para la supervivencia de muchas poblaciones en el mundo y la mayoría de los occidentalles están bien adaptados para digerirlo.

“Así que si se les ha dicho que los seres humanos no están adaptados para tener productos lácteos en su dieta, eso no es correcto. Del mismo modo, no es cierto decir que los productos lácteos promueven la inflamación o la acidez.” Sentencia Medlin en la publicación.

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