El humor negro podría ser un signo de inteligencia superior

Según un reciente informe publicado en la revista especializada “Cognitive Processing” un grupo de científicos han vinculado el hecho de hacer chistes o comentarios propios del humor negro con los altos índices de inteligencia basándose en un pequeño estudio que investigó cómo procesamos la información que implica la interpretación de una broma de ese tipo.

Pero un mayor coeficiente intelectual no es lo único que podrían tener estas personas. El estudio también encontró que aquellos que estaban más en sintonía con su “lado oscuro” para hacer bromas también tenía los niveles más bajos de agresión y mal humor.

“Estos hallazgos apoyan la noción de que el procesamiento del humor depende de aspectos cognitivos y emocionales, y sugieren que esto también explica el procesamiento del humor negro, que parece ser una tarea compleja de procesamiento de la información“, concluye el equipo de la Universidad Médica de Viena, Austria.

Los investigadores reclutaron 156 voluntarios masculinos y femeninos con una edad promedio de 33 años y les pidieron que calificaran su comprensión y disfrutaran de 12 dibujos animados de humor negro tomados de “The Black Book” del dibujante alemán Uli Stein.

Para tener una idea del tipo de cosas que los participantes estaban viendo, podemos resumirlo en una de las caricaturas en la cual se representa una morgue, donde un médico levanta la sábana de un cuerpo para que una mujer lo identifique.

“Claro, ese es mi esposo”, dice ella, “de todos modos, ¿qué detergente usaste para conseguir que quede tan blanca?”

Otra caricatura representa a un hombre confundido usando un teléfono público, y la voz que viene desde el teléfono dice: “Este es el contestador automático de la Asociación de Autoayuda para los pacientes de Alzheimer. Si todavía recuerda el motivo de su llamado, por favor hable después del tono”.

Los temas iban desde la muerte, la enfermedad y la deformidad, hasta la discapacidad y la guerra.

Para cada caricatura, se les pidió a los participantes que calificaran diversas cualidades, tales como lo vulgar o insípido que la encontraron, cuánto le gustó la broma, y lo original que le pareció.

También fueron probados en otra varias condiciones ellos mismos como por ejemplo su IQ verbal y no verbal, niveles de disturbios en el humor, de agresión, y nivel de educación.

El equipo encontró que no había diferencia entre los sujetos masculinos y femeninos con respecto a la apreciación de este tipo de humor y que la edad no parecía ser un factor tampoco que marcara diferencias.

Pero sí identificaron tres “grupos” distintos en los 156 participantes, basados en sus respectivas puntuaciones:

El primer grupo poseía: Comprensión y preferencia moderadas del humor negro, inteligencia verbal y no verbal promedio, valores bajos en los trastornos del estado de ánimo y valores moderados de agresividad.

El segundo grupo se caracterizaba por: Comprensión moderada del humor negro y preferencia baja del humor negro, inteligencia media no verbal y verbal, valores altos en los trastornos del estado de ánimo y altos valores de agresividad.

Por último, el tercer grupo tenía: Alta comprensión y preferencia de humor negro, alta inteligencia verbal y no verbal, no poseía alteraciones de humor notables y bajos valores de agresividad.

Desde ya que el estudio fue tomado en una pequeña muestra de gente y confiando en la presentación de informes hechos por los mismos participantes, por lo que hay algunas limitaciones significativas en él.

El estudio también sólo identifica un vínculo entre la inteligencia, la baja agresión y el gusto por el humor negro, y no investiga un vínculo causal entre ellos, solo identifica que el vínculo existe pero sin explicar el porqué.

De todos modos los investigadores arriesgan un hipótesis. Sugieren que ser capaz de apreciar el humor negro era una “tarea compleja de procesamiento de la información” que no sólo requería mayor inteligencia, sino también una mente clara. Los estados de ánimo negativos y los altos niveles de agresión podrían nublar la capacidad de las personas para interpretar una broma.

“Estos resultados respaldan estudios que muestran que la respuesta humorística subjetiva está influenciada por el estado de ánimo preexistente, así como la noción de que el mal humor afecta la participación en algún tipo de broma” explican los investigadores.

“Otra hipótesis sería que la agresividad, así como el mal humor podría conducir a una capacidad de procesamiento de información reducida con respecto a los cognitivamente exigentes contenidos humorísticos” agregan.

Estos hallazgos contradicen teorías anteriores sobre la relación entre agresión y humor. Ya en 1905, Freud planteó la hipótesis de que el humor permite una liberación segura de impulsos sexuales y agresivos generalmente reprimidos.

Sin embargo, en el año 2015, un estudio separado vinculó la propensión a utilizar vocabulario obsceno con mayor capacidad intelectual, y en 2011, investigadores de la Universidad de Nuevo México descubrieron que la inteligencia verbal y no verbal predecía una capacidad de procesar el humor.

“Un buen sentido del humor es sexualmente atractivo, tal vez porque revela la inteligencia, la creatividad y otros rasgos como “buenos genes”o ” buenos padres “, concluyeron los científicos.

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