“Un órgano para…”: la importancia de entender los riesgos y daños de una buena intención

Las campañas que piden un órgano para una persona en particular son frecuentes en las redes y en los medios. Un especialista en el tema explica por qué no son recomendadas y por qué es clave que sea el Estado el que promueva conciencia sobre el tema y estimule la decisión de donar. La empatía con los casos particulares es maravillosa pero no es la manera de ayudar al proceso.

“Un Riñón para María”.  “Un corazón para Juancito”. “Un pulmón para Nahuel”. A menudo vemos estos pedidos en las redes sociales y en los medios, pedidos que conmueven a la sociedad y, de alguna manera, instalan la problemática y la grandeza de la donación de órganos en la comunidad. Pero son pedidos “individuales” que no le hacen bien al proceso de procuración, ya que generan FALSAS EXPECTATIVAS en quien trasmite este mensaje y en la comunidad en general. Esa cuota de desconcierto que genera esto solo llena de incertidumbre a todos.

Están claras las buenas intenciones y es terrible que esa sea una de las pocas maneras en que un tema tan crucial llegue a la agenda pública y promueva la concientización sobre el valor de dar vida después de la vida. Pero es fundamental entender los riesgos y daños de estas campañas y volver a subrayar la importancia de que sea el Estado quien ponga el tema sobre la mesa y se disparen de una vez las estadísticas de trasplante en el país.

Es un tema que está probado desde múltiples lados. Desde el propio INCUCAI (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante), cuestionan los pedidos de órganos que se realizan a través de los medios de comunicación ya que –explican- “esas prácticas lesionan el funcionamiento del sistema sanitario, porque ponen en duda la transparencia y la confiabilidad con las que el organismo trabaja”.

A su vez, estos pedidos individuales generan angustia cuando a los pocos días se informa “El órgano para Josecito no llegó y murió”.

Se genera una fantasía de que si se sale en forma masiva a pedir un órgano aparece, y no es así. Es importante arrojar luz sobre el tema justamente para multiplicar la donación, y entender que la desesperación individual -comprensible- no debe liderar el proceso, sino el sistema sanitario

Cómo es el proceso de donación

¿Qué debe suceder para que un órgano llegue a un paciente que está en lista de espera? Lo primero que se hace es detectar el potencial donante por el equipo de salud, producto en general de trauma y de un diagnóstico de muerte encefálica. Cuando se certifica esta situación, los médicos se ponen en contacto con el INCUCAI y comienza el proceso de Donación.

Para saber si el fallecido dejó constancia expresa de su voluntad de donar los órganos, se consulta en el Registro Nacional de Expresiones de Voluntad. La voluntad se respeta siempre, así se haya expresado en forma escrita o verbal.

De acuerdo a la Ley del Donante Presunto, aprobada en 2005, quienes no hayan expresado su voluntad son considerados donantes. No obstante, el equipo de procuración se pone en contacto con la familia del fallecido. En los menores de 18 años, son los padres quienes deciden sobre la donación. Mientras este proceso avanza, el equipo médico mantiene los órganos oxigenados por medios artificiales y se llevan a cabo estudios de laboratorio que garantizan que se encuentren en las condiciones óptimas para ser trasplantados.

Dada la afirmativa para la donación, se ponen en contacto con los equipos de ablación y con los centros receptores para poder realizar el trasplante de acuerdo a la lista de espera del INCUCAI. De esta manera, con las características biológicas y el grupo sanguíneo del donante que, el INCUCAI inicia la búsqueda de los posibles receptores a través del sistema informático SINTRA (Sistema Nacional de Información de Procuración y Trasplante de la República Argentina). En ese proceso se toma en cuenta el grado de urgencia de los receptores, la compatibilidad biológica entre donante y receptor y la antigüedad en la lista de espera.

Existe una lista de espera única controlada y fiscalizada por el INCUCAI. Este sistema asegura la equidad y transparencia en la distribución, más allá de cualquier llamado a la solidaridad, campaña en las redes sociales o manifestación pública. En otras palabras: no existe absolutamente ninguna relación entre la difusión mediática de un caso y la procuración del órgano.

Desde el principio hasta el final del trasplante, intervienen alrededor de 150 personas del equipo de salud. Por lo cual, todas las personas que intervienen en la difusión de pedidos de órganos y especialmente los medios masivos de difusión deberían leer el manual especialmente elaborado para periodistas que cuando se pone en juego información clara, seria y responsable sobre donación.

Creer que se podrá conseguir un órgano a través de pedidos desesperados en medios masivos de comunicación es solo una fantasía desde el punto de vista del sistema sanitario

Manifestemos nuestra voluntad de Donar Órganos. Esa es la clave para poder generar mayor cantidad de trasplantes que salven vidas.

 

  • Alejandro Risso Vázquez. Especialista en Terapia Intensiva. Maestrando en Economía y Gestión de la Salud.

 

Referencias

1. INCUCAI 
2. Guía para periodistas sobre Donanción de Organos.

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