Valles Calchaquíes: aventuras e historia en el norte argentino

Las provincias del Norte argentino son tierras de contrastes donde conviven en armonía naturaleza, historia, tradiciones y culturas vivas de pueblos ancestrales.

El tiempo parece haberse detenido en el altiplano de la Puna, tierra surcada de serranías, desfiladeros y quebradas. Encantadores pueblos rodeados de cerros, a veces multicolores, a veces monocromáticos. Poseen laderas cubiertas de grandes cactus, mantienen vivas antiguas tradiciones que celebran en coloridas y alegres festividades la generosidad de la “Pachamama”, la madre tierra.

El encuentro con un paisaje diverso, desde las altas cumbres hasta la llanura, con salares y selvas subtropicales, donde aún perviven rastros precolombinos, ruinas de fortalezas y poblados de pueblos originarios junto a construcciones coloniales.

Los Valles Calchaquíes

A través de algunas provincias de esta zona de la Argentina, los Valles Calchaquíes ofrecen muchos atractivos para vivir unas fabulosas vacaciones.

En Salta, la arquitectura y la cultura de sus pueblos se combinan con paisajes y sitios precolombinos. Seclantás, Molinos, Cachi, Angastaco (desde donde se accede a la Quebrada de las Flechas), Payogasta, La Poma, Animaná, San Carlos y Cafayate son los principales puntos.

Cabalgatas, caminatas, circuitos en mountain bike, turismo rural y de aventura son algunas de las actividades que se pueden disfrutar en estas localidades.

La Quebrada de Escoipe y la Cuesta del Obispo constituyen el ingreso a los valles, con cerros multicolores, seguidos de un ascenso zigzagueante hasta los 3.348 msnm en Piedra del Molino.

Cafayate, además, es uno de los destinos principales de la ruta del vino más alta del mundo, que se despliega a lo largo de los valles. Ahí está el Museo de la Vid y el Vino, se pueden visitar bodegas y probar el torrontés de altura, la cepa característica.

También es punto de partida para visitar la Quebrada de las Conchas (por la ruta 68), un sitio con montañas multicolores, médanos y formaciones rocosas como el Anfiteatro, el Sapo, el Fraile, el Obelisco y los Castillos.

Desde San Carlos, un pueblo de casas coloniales y calles angostas, se accede al río Calchaquí para pescar y al dique La Dársena para practicar deportes náuticos.

En Tucumán, el viaje atraviesa pueblos como Colalao del Valle (recorridos en bicicletas, trekking y cabalgatas), El Mollar (rodeada de cerros y cercana al dique La Angostura, donde se puede disfrutar de caminatas y cabalgatas),  El Pichao (reconocido por el sitio arqueológico Cóndor Huasi y por sus dulces artesanales de membrillo, cayote, manzana, higo y pera), Amaicha del Valle (desde donde se puede acceder a las Ruinas de Quilmes) y Famaillá (conocida por sus clásicas empanadas, es el lugar donde se realiza la Fiesta Nacional de este plato).

En Tafí del Valle, caminar o cabalgar entre sus cerros, practicar kayak o canotaje en el dique La Angostura y hacer mountain bike por sus senderos se combina con recorrer la Ruta de los Artesanos y degustar comidas típicas y los quesos elaborados en la zona.

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