Curiosidades que muchos no conocen sobre el Coliseo Romano

Símbolo y orgullo romano, el antiguo Anfiteatro Flavio fue muchísimas cosas a lo largo de su historia

Hoy, el Coliseo es uno de los símbolos más importantes de Roma y uno de los legados arquitectónicos más impresionantes del Imperio Romano.

Construido en el siglo I, su primera finalidad fue ser un lugar para ofrecer masivos espectáculos con gladiadores, fieras salvajes y cristianos martirizados.

Sus gradas tenían capacidad para 55 mil almas y fue el mayor anfiteatro del mundo

Veinte siglos más tarde, lo visitan 6 millones de turistas y quienes vayan antes de 7 de enero de 2018 podrán visitar también, la mayor exposición hasta la fecha celebrada dentro del monumento: Colosseo, un’icona.

Riccardo Santangeli, uno de los curadores de la exhibición, le explicó a BBC Mundo esas cosas que no sabemos del Coliseo:

No se llama Coliseo: lo conocemos por ese nombre, pero el nombre original del Coliseo era Anfiteatro Flavio, en homenaje a la dinastía de emperadores que ordenó su construcción, que comenzó bajo el mandato del emperador Vespasiano y se terminó 80 años más tarde, con el emperador Tito.

La historia cuenta que la inauguración del Anfiteatro Flavio fue digna de su tamaño: se hicieron juegos que duraron 100 días, en los que se mataron 5000 fieras salvajes

Se cree que el nombre de Coliseo se debe a que estaba cerca de una gran estatua (un coloso) de Nerón.

Fue un barrio más de la ciudad: durante 5 siglos las arenas del anfiteatro fueron un baño de sangre. Sin embargo, en el siglo VI se prohibieron los espectáculos de gladiadores y de caza.

Sin tener una razón de ser, las intalaciones fueron ocupados por los habitantes de Roma, que hicieron de él una extensión de la ciudad

Santangeli explica: “Las excavaciones nos permiten establecer las fases de estos usos, cómo las grandes estancias y estructuras fueron utilizadas en la Edad Media como casas, almacenes, establos… Dentro del monumento se daba una vida cotidiana donde las personas cocinaban, comían, dormían y cuidaban de sus animales. El Coliseo era como un barrio”,

Esto fue así hasta 1349, cuando un terremoto sacudió Roma y destruyó parte de esas estructuras y expulsó a los romanos que las habitaban.

También fue una fortaleza: en la Edad Media el Coliseo estaba en las afueras de la ciudad, cuyo centro era el actual centro histórico de Roma.

Pero estar ahí tenía una curiosa ventaja. A finales del siglo XI y principios del siglo XII, el Coliseo estaba estratégicaente ubicado entre la ciudad y la residencia papal

“Una de las grandes familias romanas, los Frangipane, hacen construir allí una fortaleza porque es una posición estratégica que controla la calle que une el centro de la ciudad con el Laterano, San Giovani Laterano, que era la residencia pontificia”, explica Santangeli.

Lamentablemente, no quedaron restos visibles de esa fortaleza pero se pudo reconstruir cómo se veía.

Era un sitio marginal: por más increíble que parezca, luego del mecionado terremoto, el gran anfiteatro quedó en ruinas y comenzó a ser utilizado como basurero y cantera de la que se extraían materiales para construir  otros edificios en Roma.

“Se convierte en un sitio marginal de la ciudad, un lugar de basura. Tiene una vida marginal, ligada a una visión más bien tenebrosa”

“Sin embargo, esto es contemporáneo con el Renacimiento del Quattrocento y del Cinquecento, un momento en el que el Coliseo es redescubierto como patrimonio antiguo y una serie de artistas y dibujantes los reconfiguran como monumento”, agrega.

Una ruina para el culto religioso: luego de la reforma protestante de Martín Lutero, la Iglesia Católica queda muy debilitada y como respuesta comienza la llamada Contrarreforma, allá por los siglos XVI y XVII.

En ese marco, los Estados Pontificios le dan otro valor al Coliseo, ya que allí fueron martirizados y asesinados los primeros cristianos

“Comienza una cristianización del Coliseo, que tradicionalmente había sido visto como el lugar donde se mataba a los mártires cristianos. Con esta cristianización se llegan a construir capillas y un viacrucis y el Coliseo se consagra al culto de los mártires”.

Hoy en día, el Papa reliza un Viacrucis cada viernes Santo alrededor del anfiteatro, pero casi todas las edificaciones religiosas fueron demolidas en los 1800

“Existe una capilla dentro que fue edificada en 1600 y que se conserva en uno de los túneles. Aún hoy, una cofradía celebra misas en ella los domingos”, agrega.

El turismo: como se ve, había pasado de todo en el Coliseo pero nunca había sido considerado como un patrimonio.

Según el profesor Santangeli, su puesta en valor arqueológica comienza con la ocupación napoleónica y continúa durante todo el siglo XIX

“Tras la unificación de Italia, después de 1870, se instaura el reino de Italia y termina el dominio de los papas sobre Roma. En ese momento, la memoria cristiana del Coliseo se abandona y se empieza a convertir en un símbolo de la ‘romanidad’.

En el siglo XX, películas como “Vacaciones en Roma”  y “La Gran Belleza”, lo vuelven un punto ineludible para el turismo  y uno de los símbolos más famosos de Roma.

Fuente: rumbosdigitales

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