Cómo subir las defensas del organismo

Tener las defensas bajas nos expone a todo tipo de problemas. Cómo fortalecer el sistema inmunológico con buenos hábitos y algunos secretos.
cómo subir las defensas

En los meses más fríos del año somos más propensos a sentirnos mal y sufrir algún
episodio de gripe o resfriado. Pero, cuando nuestro sistema inmunológico se debilita por el estrés crónico, el agotamiento o cualquier otra circunstancia, estamos más expuestos a contraer distintas enfermedades. Conocé cómo subir las defensas del organismo y ponete fuerte para mantener lejos las amenazas a tu salud.

Arrancamos el año con la energía renovada tras unas vacaciones, nos anotamos en el gimnasio, salimos a correr al aire libre, trabajamos muchísimas horas y hacemos actividades con nuestra familia y amigos. Pero, de a poco, vamos acortando las actividades, sintiéndonos cansados y vulnerables a cualquier tipo de enfermedad. La clave está en cambiar algunos hábitos en nuestro día a día y, así, decirle adiós a las defensas bajas.

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Cómo mejorar el sistema inmunológico

En primer lugar, debemos entender que nuestro sistema inmunológico funciona como una especie de barrera ante infecciones, virus y bacterias. De esta manera, protege nuestro cuerpo de enfermedades y nos mantiene con salud. Por lo tanto, que las defensas del organismo estén altas es sumamente importante para tener una vida plena y sin complicaciones.

Para poder sentirte fuerte y sano, te presentamos algunos consejos importantes para saber como aumentar las defensas:

Tener un buen descanso

¿Notaste que al dormir poco nos sentimos cansados, sin fuerza ni energía para llevar a cabo nuestro día a día? Esto tiene una explicación: los especialistas indican que dormir 8 horas diarias es indispensable para mantenernos sanos, ya que es durante el sueño que se regeneran nuestras barreras de defensa. Si no dormimos lo suficiente, los glóbulos blancos bajan y tendremos una tendencia mayor a enfermarnos. Podés ver: Cómo dormir bien.

cómo tratar el estrés

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Hidratarse bien

Tomar al menos 2 litros de agua por día tiene muchísimos beneficios: tu piel estará más tersa, suave y reluciente, mejora el aspecto de tus ojeras y regula tu digestión. Pero hay un motivo aún más importante para mantenernos hidratados y es que permite depurarnos, liberando toxinas. Si, en cambio, las toxinas se acumulan, nuestro sistema se debilita.

Otra razón importante por la cual mantenerse hidratado es fundamental es que mantiene nuestras mucosas húmedas. De esta forma, evitamos que los gérmenes se peguen a nuestros pulmones y nariz y, por lo tanto, no nos enfermamos.

Tip: Si bien el agua es fundamental e innegociable para lograr esto, también podés sumar algunas alternativas como aguas saborizadas, limonadas, jugos naturales, licuados e infusiones.

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Hacer ejercicio

Realizar actividad con frecuencia es uno de los factores fundamentales a la hora de mejorar el sistema inmunológico. Llevar una vida sedentaria, en cambio, no permite generar los anticuerpos y leucocitos necesarios para combatir los virus y bacterias  que pueden atacarnos, todavía más notorio durante el invierno.

Hay miles de opciones para elegir: ir al gimnasio, nadar, salir a correr, hacer zumba, tomar clases de spinning o simplemente cambiar el colectivo por la caminata. Todo cuenta a la hora de cambiar nuestro ritmo de vida.

Algunas opciones para ponerte en movimiento:

Alejate del estrés

Sentirse sobrepasado, angustiado o depresivo afecta directamente en nuestra salud emocional, pero también en la física. Sufrir presión arterial alta, diabetes, obesidad, psoriasis, síndrome de intestino irritable y hasta problemas menstruales son sólo algunos de los problemas que podés experimentar si mantenés un ritmo de vida ligado al estrés crónico.

En cambio, ser positivo, entusiasta y alegre colabora a dar vuelta los distintos síntomas relacionados con un sistema inmune debilitado.

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¿Cómo podemos hacer este cambio en nuestra forma de vida? Haciendo yoga, meditación y hasta tomándonos el tiempo para disfrutar de las pequeñas cosas (desde una charla con amigos hasta saboreando cada ingrediente de nuestro desayuno).

Para empezar con ésto, podés tomarte 15 minutos para sentarte en un lugar cómodo y trabajar conscientemente tu respiración: con tus manos en el abdomen, buscá inhalar profundo y suave, y exhalar lento, sintiendo como te vacias por completo. La idea es que encuentres tu propio ritmo, tranquilo y cómodo.

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Duchate con agua fría

Sí, en invierno es difícil hasta imaginarlo, pero una vez que compruebes sus beneficios te vas a volver valiente. Al contraer todo el cuerpo, las duchas heladas mejoran la circulación de la sangre y suben nuestras defensas. Podés leer: Beneficios de bañarse con agua fría.

Llevar una dieta saludable

¿Querés saber cómo levantar las defensas? Sí, la alimentación es un punto primordial para que nuestras defensas sean óptimas. Realizar un cambio en
nuestra alimentación diaria no se trata sólo de mantener un peso saludable y escaparle a los kilos de más. Este cambio conlleva, realmente, una toma de conciencia sobre lo que nuestro cuerpo necesita. Podés ver: Grupos de alimentos: cómo realizar una dieta equilibrada

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¿Cómo subir las defensas a partir de mi alimentación? Es sencillo. Sólo tenés que saber cómo alimentarte para reforzar el sistema inmunológico. Te recomendamos llevar una dieta variada, incluyendo estos alimentos:

  • Omega 3. Está comprobado que aquellas personas que lo consumen seguido tienen menor riesgo a padecer enfermedades crónicas, convirtiéndose en un elemento fundamental para nuestras defensas. Podés encontrarlo fácilmente en pescados como mariscos, caballa, pescado azul, salmón y atún, entre otros.
  • Otra opción es ingerir semillas de lino y chía, activándolas previamente. ¿Cómo hacerlo? Es muy sencillo: podés dejarlas en remojo unas 8 horas aproximadamente, en un frasco o recipiente que no sea de plástico. Podés agregarlas a ensaladas, yogur, tostadas. ¡Dejate llevar por tu creatividad y disfrutalas de distintas maneras! Podés ver los beneficios de la semilla de chía que podés aprovechar.

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  • Vitamina A. Además de ser buenos para la vista, tienen grandes propiedades antioxidantes. Por lo tanto, retrasamos notablemente las enfermedades relacionadas con el paso del tiempo. Algunos de los alimentos a través de los cuales podés obtener Vitamina A son melón, zanahoria, brócoli, mango, espinaca, tomate, calabaza, espárragos y acelga.
  • Vitamina C. Los alimentos que concentran Vitamina C son ideales para combatir enfermedades como resfriados y gripes. Al comerlas frenamos las infecciones y generamos el colágeno necesario para que nuestras barreras funcionen a la perfección. Los tan conocidos cítricos como naranja, limón, kiwi y pomelo van a acompañarte en su versión natural o en forma de jugo exprimido. Podés ver: Descubren que la vitamina C mata las células madre del cáncer.
  • Vitamina D. La manera más común de obtenerla es a partir del sol, pero existen también otros alimentos que pueden ayudarnos a obtenerla: palta, yema de huevo, queso y manteca.

vitamina D sol

Podés leer: Por qué es tan importante la vitamina D para la salud.

  • Vitamina E. Además de ser antioxidante, tiene una función muy especial para nuestro organismo: generar glóbulos rojos. Consumir aceites vegetales (como los de maiz, soja, girasol, trigo), frutos secos (nueces, almendras, avellanas, maní), semillas y hortalizas de hojas verdes (brócoli, espinaca) ayuda a mantener nuestro sistema inmunológico.
  • Prebióticos y probióticos. Los alimentos fermentados como la leche, los yogures, los espárragos y las bananas permiten recomponer nuestra flora intestinal. Si ésta se encuentra sana, entonces las barreras de nuestro sistema inmunológico funciona correctamente. Tené en cuenta que podés llegar a necesitar algún tipo de complemento después de haber sufrido diarrea, vómitos o haber transcurrido un tratamiento con antibióticos.
  • Hierro. Consumir suficiente hierro es esencial para que nuestras defensas estén alerta ante virus y bacterias. Además de encontrarlo en las carnes rojas, este mineral puede obtenerse a partir de frutos secos, las semillas de sésamo, las legumbres como garbanzos, lentejas o soja, y la espirulina.
  • Hierbas y especias. ¿Sabías que muchas hierbas y especias logran subir nuestra temperatura? Esto provoca la estimulación sanguínea, ayudando al metabolismo y el sistema inmune. Incluirlas seguido en jugos, infusiones y limonadas pueden ayudarte a prevenir enfermedades respiratorias. Te recomendamos probar: jengibre, cúrcuma, canela, cardamomo y equinacea, entre otros.

te de jengibre

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¡Ya no hay excusas! Recordá que un cambio de hábito profundo es todo lo que necesitás para disfrutar de cada día y olvidarte a las enfermedades.

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