Cómo sos en el sexo: 3 preguntas para descubrir tu “yo erótico”

Núria Jorba, sexóloga clínica y terapeuta de parejas, comparte consejos para profundizar en el autoconocimiento y la comunicación con el otro.
sexualidad y erotismo

Actualmente no tengo pareja, pero siempre que la he tenido se quejan de que soy poco sexual, y no porque no tenga ganas sino por cómo me comporto en la cama. Me dicen que no me expreso, que no me suelto, que no soy erótica y que quizás estoy bloqueada. La verdad es que el sexo siempre ha sido un tabú en casa y tuve poca educación sexual, por no decir ninguna. En algunos momentos tengo vergüenza y, en otros, no me siento conectada conmigo.

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Quizás nunca hayas oído hablar de este concepto: el yo erótico. Si así es, la causa está en la desinformación y en la poca importancia que se le sigue dando al autoconocimiento sexual. La creencia social sigue siendo que si se fomenta este autodescubrimiento sexual estaremos promoviendo a personas promiscuas, porque tenemos asociada esta idea de que la información sexual provoca “descontrol” cuando, en realidad, el conocimiento fomenta el control, el posicionamiento e invita a la reflexión.

La oportunidad de conocer tu mundo interior sexual

Pero hoy, si lo deseás y querés adentrarte a descubrir tu yo erótico, podés cambiar el rumbo de tu mundo interior sexual. ¿Te preguntaste alguna vez quién sos sexualmente hablando? Seguro que sabés definirte como trabajador/a, como amigo/a, como pareja, como hijo/a, etcétera, pero no como amante, porque nunca nos enseñaron a pensar en eso.

Para conseguirlo, el primer paso es conocer los principales bloques que definen la sexualidad. El primero es el erotismo.

1. ¿Cómo sos de erótico/a?

Para conocerlo primero debés conectar con tu cuerpo, aceptarlo, quererte, verte en el espejo y amarte, porque si no es así tus complejos y vergüenzas bloquearán tu erotismo. Después se trata de potenciarlo.

¿Te preguntaste alguna vez cómo te sentís erótico/a? Hay personas que lo consiguen con el olor, con un buen perfume, otras a través de la vestimenta, otras con la actitud… Buscá tus puntos eróticos y potencialos

Una vez conseguido, debés descubrir tu cuerpo a nivel de estímulos: qué es lo que te estimula, en qué partes del cuerpo tienes más sensibilidad, cuáles son tus principales zonas erógenas… Dibujá un mapa corporal e identificá tus puntos clave, y cómo te gusta que sean estimulados.

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Y, por último, es el momento de adentrarte en tus fantasías. ¿Te gusta fantasear? ¿Tenés claros tus gustos sexuales? Este aspecto es bastante abstracto y difícil de definir, pero se trata de descubrir tu mente erótica.

Hay personas a quienes les gusta fantasear y hay otras a las que no. Hay personas que tienen unos gustos muy claros y otras que quizás no los conocen porque aún les falta descubrirlos.

2. ¿Sabés seducir?

El segundo bloque es la seducción. En este punto te estás exponiendo al otro; es el bloque en el que tu erotismo lo muestras a otra persona y se inicia la seducción. ¿Tendés a ser seductor/a con la mirada, o quizás con las palabras?

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Conocer tus puntos fuertes te ayudará a tener seguridad en este ámbito, porque exponernos ante la mirada crítica y el posible rechazo del otro no es nada fácil para nuestra autoestima. Por lo tanto, primero tenés que descubrirte, saber cómo te acercás y conectás con la persona que te gusta. Y después aprender a gestionar el rechazo si se da la situación; no vivirlo como algo personal ni iniciar un sinfín de ataques y críticas hacia vos mismo/a.

Hay personas que se sienten más eróticas a través de la vestimenta, otras por los aromas, otras con la actitud

3. ¿Cómo te comunicás con el otro?

Por último tenemos el bloque de la relación. Aprender a bailar con el otro, sexualmente hablando, es un punto clave de tu yo erótico: saber qué juegos eróticos te gustan, con qué te sentís cómodo/a, cómo obtenés el placer, cómo conseguís conocer el cuerpo de tu pareja sexual y hacerlo disfrutar, y cómo te comunicas sexualmente con el otro. Todos estos factores son puntos esenciales para tener un yo erótico fuerte, trabajado y que sabe conectar.

Como verás, en principio toca centrarte en vos mismo/a. Después, reflexionar en cómo te vinculás con el otro. Y, al final, pensar en cómo vivís positivamente el encuentro y le sacás partido

Se trata de escucharte, de darte un tiempo para descubrirte, de saber hablar con tu sexualidad, con tus deseos, con tus miedos e inseguridades y saber encontrar tu yo erótico en todas sus facetas.

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Being mode: frenar la acción para conectar

Uno de los errores frecuentes es que no nos damos tiempo de calidad para nosotros mismos. Tendemos a dedicarnos a la acción y no a la introspección. Y para conseguir un buen yo erótico ese es el primer paso, parar el tiempo, respirar, escucharte sin juicios y reflexionar para poder asimilar.

Una vez hechos todos estos puntos habrás descubierto tu yo erótico actual, pero no debes quedarte ahí. Si hay algo que no te gusta, que querés cambiar o superar –como por ejemplo bloqueos o miedos que hacen que tu yo erótico sea inseguro en algunos aspectos– es hora de ponerse a trabajar.

Buscá maneras de hacer el cambio, ya sea leyendo sobre el tema, marcándote pequeños objetivos y retos, buscando apoyo profesional, etcétera. La sexualidad es moldeable en todos aquellos aspectos que estén bloqueados, siempre se puede potenciar y aumentar, así que te animo a pensarlo. Pero recordá que, para conseguir bienestar en tu vida, lo más importante es poder ser vos mismo/a en todas tus facetas vitales.

  • Por Núria Jorba. Sex coach, sexóloga clínica, terapeuta de parejas.

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