Sexo en casa: cómo abordar los deseos de los adolescentes

En la actualidad, es difícil negarles a los más jóvenes sus encuentros afectivos con los demás, pero dónde está el límite.
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La pandemia trajo consigo ciertas restricciones y límites a la hora de interactuar de manera física con las personas. En el caso particular de los adolescentes, esto se vio reflejado en el aumento de interés sobre tener relaciones sexuales. Es por eso que los adolescentes buscan tener sexo en las casas, generando un clima un poco incómodo para el resto del grupo familiar.

El sexo en los hogares

El hogar ha sido tradicionalmente el lugar donde los adolescentes tenían sus inicios o relaciones sexuales, pero en general esto se hacía de manera furtiva o cuando los padres no estaban presentes. Hoy, con la nueva realidad provocada por el covid-19, la casa pasó a ser el espacio para todo, para el aprendizaje, el trabajo, los zooms escolares, pero también para el contacto físico y los encuentros sexuales.

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Aunque el hecho de compartir la vivienda borra un poco el límite de lo privado, se puede ver que los adultos no tienen sexo por que los chicos están en casa. Sin embargo, los jóvenes sí buscan tener estas relaciones sexuales por más de que los padres estén en el hogar.

Hablar de sexo

Estos son los momentos en los que hay que hablar de ESI, de límites y consensos, como por ejemplo que si se tiene un encuentro en la casa sea con discreción y respeto al contexto conviviente. Es fundamental tratar estos temas en la mesa familiar, que es lo íntimo, que es lo privado, el respeto de los espacios, y los límites interpersonales; sin tabú y con información.

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Los contactos íntimos, además de afecto, pueden traer infecciones o embarazos no deseados. De aquí la importancia de la educación sexual integral para que el adolescente pueda incorporar saberes y conocimientos apropiados desde edades tempranas.

El dialogo abierto con escucha activa y participativa, en donde queden claros los conceptos que tienen que ver con el placer, el disfrute y el amor, además de generar reglas flexibles, y consensuadas es el inicio del camino.

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Es sumamente importante hablar de sexualidad lo antes posible, abordándola como algo natural y sano, para ir generando en ellos la capacidad de discernir lo que quieren hacer de lo que no y las conductas que pueden suponer un riesgo. La sexualidad bien realizada es una gran oportunidad para crecer, abrirse, explorar, conocerse y el acceso a una parte de la vida muy placentera.

Cómo abordar estas situaciones

Lo principal es plantear reglas claras y mantener un dialogo abierto, ya que ante la negativa el adolescente va a buscar de cualquier forma cumplir su objetivo, y es probable que lo encuentre. Las prohibiciones, sobre todo en materia de sexo, nunca dieron buenos resultados en la comunicación de padres e hijos y en la vida sexual del adolescente, que puede terminar expuesto a situaciones de riesgo.

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Lo cierto es que nos encontramos sin recetas previas, pero con la obligación de acompañar el devenir de la sexualidad de la manera más consiente. El despertar sexual es un volcán en erupción, y necesita espacio para poder conectarse con él, conocerlo y aprender como disfrutar sin riesgos, pero con placer.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que la sexualidad es una función vital que nos conecta con la afectividad y el placer, y que nos acompañará durante toda la vida. Por eso no hay sentido alguno querer prohibir esta actividad a los más jóvenes, ya que tarde o temprano tendrán que vivir esa experiencia.

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Por otro lado, ya sea por la inseguridad o la pandemia, la casa sigue siendo el lugar más seguro para mantener relaciones sexuales, pero siempre manteniendo los límites y la intimidad de todos los miembros de la familia. Lo que se recomienda hacer es generar estos permisos y consensos y esperar a que el espacio esté disponible y no interrumpa otras dinámicas familiares.

Asesoró: Dra. Sandra Magirena. Ginecóloga y Sexóloga (MN 65130). Miembro de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil (SAGIJ).

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