Viajar con chicos: tips a tener en cuenta para que todos la pasen bien

Muchos adultos suspenden los viajes en la etapa de crianza, pero en Buena Vibra creemos que es una pérdida que se puede revisar. Viajar con chicos es una gran experiencia que tiene un gran impacto  en la educación de los niños, ya que los introduce en otras culturas, revoluciona los hábitos de la familia y les enseña cómo viven otras personas en diferentes lugares. Nuevas comidas, nuevos idiomas, otros escenarios a descubrir y mucho más.

Los viajes nos vuelven más flexibles, más abiertos, y crean recuerdos y experiencias familiares imborrables

En general, lo más difícil de organizar es pensar un plan donde todos la pasen bien. Es importante que todos los miembros de la familia que viajen puedan disfrutar y descansar, pero para que las vacaciones sean un éxito tenemos que ser capaces de cambiar nuestros ritmos habituales y adaptar nuestros gustos a las edades de los niños, sabiendo que hay cosas que no podremos hacer.

Un viaje es una gran experiencia, pero sobre todo es una oportunidad para disfrutar de los niños. Durante el año, entre la escuela y el trabajo, las familias suelen tener poco tiempo que disfrutar juntos en el día a día

Durante las vacaciones, las largas horas de intercambio y encuentro servirán para conocernos mejor, hacer actividades todos juntos o, simplemente, dejar que el tiempo pase mientras jugamos a divertidos juegos.

Algunos consejos para que la cosas salgan bien:

La planificación de un viaje con niños.

La elección del destino debería ser consensuada por todos los miembros de la familia según sus intereses turísticos, aunque será el adulto quien tenga el criterio de más peso. Si éste es tu primer viaje con tus hijos, planificá un ritmo más lento de lo que normalmente podrías intentar si viajaras solo con adultos. Debés ser realista sobre el aprovechamiento del tiempo y planificar un viaje sin demasiado estrés, siendo recomendable dejar días libres para descansar.

Si viajás con otra familia o con otros adultos, debés acordar los tiempos y la organización del viaje de tal forma que les permita cierta intimidad familiar y un reparto de tareas interesante, especialmente para los niños.

Si vas al extranjero, consultá a tu médico con bastante antelación, antes incluso de plantearte reservar el viaje. Sería aconsejable obtener una tarjeta con los grupos sanguíneos y registros de vacunación.

Viajando con bebés

Si, por las necesidades específicas a la hora de viajar con bebés, ves que es probable que vayas con un equipaje muy voluminoso, lo mejor será facturar los carritos o sillas que vayas a utilizar en destino o, incluso, enviarlos anticipadamente con una empresa de transportes. Hay que consultar las tasas de facturación de la compañía aérea con la que vueles en el primero de los casos. Una cuna de viaje plegable puede ser una buena idea.

Claro que, a la hora de reservar el hotel, lo más cómodo es asegurarse de que pueden instalar una cuna para bebés y que ésta será cómoda y segura para tu hijo. Llevar a los bebés en una mochila, sobre nuestro pecho, es una opción muy común, ya que ambas manos quedan libres y podemos vigilar en todo momento a nuestro hijo.

Estas mochilas son la opción perfecta para viajar: son cómodas, prácticas y se pliegan fácilmente. Son adecuadas para bebés de más de una semana, de un mínimo de 53 cm de altura y un peso superior a 3,5 kg, y las mejores tienen tirantes anchos que distribuyen el peso, son lavables a máquina y tienen un apoyo para la espalda o en el cuello del bebé.

La silla de paseo, incluso si el niño ya camina, es muy útil durante las excursiones que hagamos. Debemos optar por una cuyo respaldo se pliegue, para así disponer de una cama improvisada cuando el niño se duerma.

Si necesitás, por ser tu hijo aún un bebé, esterilizar mamaderas, chupetes u otros utensilios, llevá durante tu viaje un esterilizador portátil a vapor.

Lactancia

La lactancia materna en un destino desconocido puede ser una preocupación, y vale la pena hacer algunas investigaciones sobre las actitudes locales hacia la alimentación en público antes de ir. En los aeropuertos, hay que preguntar por el área de lactancia. En caso de dudas en el lugar de destino, los centros comerciales suelen tener también un área de este tipo.

Viajar en avión con niños

Consultá las últimas restricciones sobre el equipaje de mano antes de viajar y las regulaciones relacionadas con el transporte de líquidos, geles y cremas, que incluyen los alimentos para bebés, bebidas y crema de pañal. Las instrucciones estándar indican que no se deben llevar más de 100 ml de un artículo unitario, aunque las excepciones se hacen generalmente para los medicamentos esenciales y suministros para los niños menores de dos años. También se pueden llevar líquidos (hasta 400 ml) si hablamos de la leche y las bebidas para el niño, siempre y cuando éstos se envasen en botellas y recipientes herméticos.

Sé agradable con los pasajeros de los asientos vecinos; estarán más dispuestos a soportar el llanto de tu niño y tus frecuentes visitas a los servicios

La baja humedad del aire de la cabina puede provocar deshidratación leve, así como sequedad e irritación en las fosas nasales, por lo que es importante que los niños beban regularmente. Si alguien tiene dificultades para respirar por esta sequedad, es necesario hidratar el interior de sus fosas nasales con un dedo mojado en agua: esto es un remedio infalible.

Los niños, debido a la diferencia de presión, pudieran tener molestias también en los oídos. Para evitar esto, conviene masajear los oídos del niño desde atrás y dar a los lóbulos de las orejas unos cuantos tirones suaves de vez en cuando. A los niños pequeños también les resulta útil chupar algo o tomar un vaso de agua durante el despegue y el aterrizaje.

Aspectos referentes a la seguridad y a la salud durante los viajes con niños

No hay que pasar por alto el hecho de que los ojos de los niños son más vulnerables a la luz solar que los de los adultos, por lo que disponer de gafas homologadas de sol para ellos será de mucha utilidad.

También hay que interesarse por conocer si en el lugar de destino el agua del grifo es potable, ya que en caso contrario habrá que hervirla, filtrarla o esterilizarla, o comprar agua embotellada. Si vas a usar agua embotellada, lo mejor es buscar una marca con el menor contenido mineral posible.

Es importantísimo, en caso de agua no potable, asegurarse de que los niños no beben del grifo incluso cuando se cepillen los dientes. Mantener una botella de agua potable a mano, en el baño, es una garantía de que se enjuaguen con agua adecuada

Cuando salgas a comer en los países con bajos niveles de saneamiento e higiene, siempre conviene hacerlo en lugares concurridos, donde el volumen de ventas de los alimentos será rápido. Revisá que las botellas y las latas están sin abrir antes de entregarlas a los niños. También es preferible no consumir hielo o ensaladas, puesto que el agua de lavado de las hortalizas puede no ser buena.

Los niños son particularmente propensos a la deshidratación, sobre todo porque no beben a menos que sientan sed. Si es un bebé y se alimenta exclusivamente con leche materna, es conveniente darle la toma a las horas de más calor, para que la producción de leche esté un poco diluida, pero si las temperaturas son muy altas y no tiene suficiente leche, habrá que darle también un poco de agua para beber.

La mayoría de los hoteles no proporcionan mosquiteros para cunas, así que tendrás que llevar el tuyo propio. La forma más fácil de proteger a los bebés de las picaduras de insectos (aparte de mosquiteros), es ponerles cosidos a una manga – en una zona donde no puedan alcanzar con la boca – una pequeña bolsa con algodón impregnado en repelente de insectos.

Además de tomar fotografías, hay un montón de maneras de ayudar a los niños para preservar los recuerdos de su viaje. Por ejemplo, comprando una tarjeta postal de cada destino y ayudarles a escribir en la parte posterior el lugar, la fecha y la hora de la visita, o comprando algún souvenir que puedan coleccionar (bolas de cristal, pisapapeles, animalitos…) en los distintos lugares que van conociendo a lo largo de su vida.

Si los pequeños ya tienen un diario en su casa, conviene animarles a escribir en él sobre estas experiencias en los viajes.

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