“Si callamos, somos cómplices”: habla la médica que denunció la verdad detrás de los partos en casa

Hace algo más de cuatro años, cuando estaba por dar a luz a mi tercer hijo, en los centros de monitoreo fetal, en los sanatorios y entre los neonatólogos y pediatras se hablaba con dolor y enojo de un tema que indignaba a los agentes de salud: los partos en casa y los bebés fallecidos o con secuelas serias, las madres internadas con hemorragias severas y otros problemas derivados de una moda que tenía costos altísimos y que nadie se animaba a denunciar abiertamente. Habían pasado unos meses del caso de la muerte del hijo de Juanita Viale y médicos y enfermeros confiaban a quien se animara a preguntar que estaban ofuscados no solo con las historias que llegaban a las guardias sino con el silencio de las sociedades científicas y los directivos de sanatorios y hospitales que preferían no meterse en problemas y silenciar lo que veían.

Como periodista, intenté escribir sobre el tema, investigarlo, pero rápidamente entendí que nadie correría riesgos, algo también comprensible en médicos muchas veces acusados injustamente de ser eslabones de una supuesta “violencia institucional” contra las madres.

Por eso cuando encontré en Facebook la carta de Leonora Arditti (@LG_RDT)  decidí rápidamente pedirle si podía publicarla en Buena Vibra, amplificar su dolor y su denuncia, arrojar luz sobre estas situaciones que tantos callan. Habían pasado muchos años y muchas cosas y me topaba de nuevo con el tema pero, esta vez, con distinta suerte: alguien se animaba a contarlo. Lo que pasó después fue impresionante: en menos de 48 horas, unas 200 mil personas de países diversos compartieron esa carta, la debatieron, atravesaron cada palabra por emociones de todo tipo y sumaron más datos sobre algo que, a todas luces, ya es mucho más que un secreto a voces.

Agradecidos con el gesto y la valentía de @LG_RDT, desde Buena Vibra le escribimos una y otra vez para ir digiriendo juntas el fenómeno. Esto nos dijo: “Estoy súper sorprendida y conmocionada por la repercusión de mi post. Lo escribí en mi blog, y lo subí a Twitter sin esperar absolutamente nada, como catarsis a lo que me había tocado vivir ese día, que fue realmente muy angustiante para mí”.

Nos contó que el caso está judicializado y que era el primero que veía personalmente, pero que había escuchado de varios. “No todos con final tan trágico, pero sí con complicaciones severas para el recién nacido en algunos casos”, precisó.

¿Cómo fue esa historia?

Una pareja que llegó traída por el SAME, ella con su bebé muerto en brazos, la placenta aún adentro. La llevamos a la maternidad para el alumbramiento (salida de la placenta) y quedó internada para control del puerperio.

“La pareja llegó traída por el SAME, ella con su bebé muerto en brazos, la placenta aún adentro. Fue muy angustiante para mí”

¿Son casos que ven en algún sector social en particular?

Definitivamente creo que se trata de algo relativo a sectores medios y altos, jamás escuché a una paciente de nuestro medio (me refiero al hospital público) que comente algo semejante. Puede ser que no se controlen el embarazo, por motivos tan terribles como no tener plata para el colectivo, pero a la hora de parir siempre acuden al hospital.
Creo que la comunidad médica está descolocada con respecto a lo que está pasando. No solo por esta moda sino por la campaña de desprestigio que están sufriendo particularmente los obstetras. Se nos acusa de violencia, interpretando como violencia un simple acto médico como puede ser la colocación de un suero que puede salvar una vida.

En otros casos se habla de maltrato propiamente dicho, llevando hechos puntuales y particulares, que no digo que no sea gravísimo, a la generalidad. En el último Congreso de Ginecología y Obstetricia se habló de la necesidad de crear un departamento de comunicaciones que le hable a la comunidad, que explique que los médicos tenemos la responsabilidad de asegurarle al paciente todos los medios a nuestro alcance para la conservación de su salud. Que lo que hacemos lo hacemos porque hay años de estudios, estadísticas, consensos internacionales que nos avalan.

Yo no puedo prometerle a una paciente que su parto va a salir bien, porque eso es charlatanismo. Sí puedo asegurarle que voy a arbitrar todos los medios a mi alcance para asegurar su salud y la de su hijo por nacer.

¿Cuáles son los riesgos de parir en casa?

Parir en un medio no hospitalario o sanatorial, cualquiera que este sea, es altamente arriesgado, tanto para la madre como para el bebé, aún en los partos de bajo riesgo. Yo no puedo asegurar que el bebé llegado el período expulsivo va a salir con total normalidad. La distocia de hombros, por ejemplo, es una condición totalmente imprevisible. Es cuando sale la cabeza del bebé y los hombros se traban. Aún estando en el hospital, en la camilla de partos, con asistencia de personal entrenado aparte del obstetra, cada vez que se nos presenta una es dramático. Dejamos el corazón en ese momento.

Una atonía uterina, cuando el bebé ya nació y el útero no se retrae, provocando una hemorragia grave, ¿cómo la resuelvo en el domicilio? Si tengo que llamar una ambulancia, esperar que llegue y trasladar a la paciente, puede llegar muerta, o ser necesaria una histerectomía (sacarle el útero). Que no sea la generalidad no quiere decir que no ocurra, y yo no puedo predecir a quien le va a ocurrir y a quien no.

Ni hablar del caso que me tocó presenciar, donde la presentación pelviana (de cola) en la primigesta (primeriza) es indicación absoluta de cesarea. Y aun la multípara, es decir en la que ha tenido varios hijos, cada vez hay más evidencia de que también debe ser de elección la cesarea.

Justo el día en que esto pasó, unas horas antes, había llegado a mi guardia una paciente en trabajo de parto, con 8 cm. Era su tercer hijo. Al tactarla, no había una cabeza, sino una cola. Inmediatamente llamamos a los anestesistas, hicimos la cesárea, y esa mamá se fue de alta un par de días después con su bebé completamente sano en brazos.

“Para mí mi lema en mi profesión es “hijo sano, madre sana, éxito de la obstetricia”. Y no hay nada que me pueda disuadir de lo contrario”

Para mí mi lema en mi profesión es “hijo sano, madre sana, éxito de la obstetricia”. Y no hay nada que me pueda disuadir de lo contrario. Podemos revisar miles de cosas, seguramente debemos mejorar muchísimo y preguntarnos a nosotros mismos por qué las pacientes se alejan de las instituciones médicas, no podemos echarle toda la culpa al afuera, a la moda. Pero tener siempre en claro que lo primordial es asegurar la salud de madre e hijo, jamás ponerlos en riesgo innecesario. Mi bisabuela tuvo 17 partos domiciliarios, solo 7 bebés sobrevivieron. Ella no tuvo la chance de elegir parir en un hospital y salvar la vida de sus hijos.

¿Por qué tantos callan estas historias?

Yo creo que si callamos, somos cómplices. Yo no quiero volver a ver algo como lo que vi ese día. Un bebé perfecto, hermoso, con todo a su alcance para vivir y ser sano, al que se le negó la posibilidad de nacer con vida. Una muerte absolutamente evitable. Si lo que cuento sirve para salvar una sola vida aunque sea, ya vale mucho. Gracias por escucharme”.

Las palabras de @LG_RDT emocionan, impactan. Como impactan también fuertemente todos los tweets y comentarios que, desde Buena Vibra, leímos y seguimos con atención, escuchando e intercambiando historias con otros médicos que encontraron en la puerta que abrió esta valiente médica para que otros se atrevieran a decir lo suyo.

Vemos muchos casos de mujeres que llegan con el bebé en brazos y sangrando porque no se produce el alumbramiento, o sea que la placenta no salió… Hay que hacer el alumbramiento manual, dormir a la paciente y sacar la placenta… Cuando se hace el parto en el hospital estamos en quirófano, se acortan los tiempos y la sangre que se pierde es menos”, confió una médica de una reconocida clínica del norte del conurbano bonaerense, donde también conocieron de primera mano historias con el peor final.

“Muchas parejas que vienen con esta historia del parto en casa luego se van sin aceptar que se vacune a los bebés, algo que nos genera mucha angustia a los médicos”, agrega la médica, que obviamente no puede decir dónde trabaja ni decir nada a los papás que deciden con libertad sobre su hijo.

“Muchas parejas que vienen con esta historia del parto en casa luego se van sin aceptar que se vacune a los bebés”

Algo similar confiaron en una sanatorio privado de Capital. Hemos tenido varias veces en neonatología bebés graves por sufrimiento fetal, por falta de oxígeno, que probablemente tengan secuelas en el futuro porque sus padres decidieron tenerlo en su living o en la bañera de casa”, confió una médica de gran prestigio, “harta de ver casos como éste en los últimos años”.

Nadie discute el parto respetado y el derecho de una madre y un bebé a parir en las mejores condiciones emocionales. Pero la ciencia avanzó y esos redujo notablemente las muertes infantiles y las muertes maternas. ¿Para qué retroceder?

 

Más sobre el tema

“Mi esposa murió tras intentar parir en casa”: la historia que Ariel necesita contarle al mundo

Sumate a la conversación

  • Buena Vibra
  • Movida Sana
  • Por el Mundo