Toledo: la ciudad de las tres culturas

Un día en Toledo siempre sabe a poco. La famosa “ciudad de las tres culturas” se encuentra muy cerca de la capital de España, a escasos 70 kilómetros de Madrid.

Toledo Tres Culturas

A lo largo de toda su extensa historia, Toledo ha sido conocida por ser la Ciudad de la Tolerancia o la Ciudad de las Tres Culturas, por la convivencia de judíos, musulmanes y cristianos. En realidad, la ciudad nunca estuvo dividida de una manera clara por barrios de cada una de las religiones, pero existen zonas de una mayor influencia de cada una de ellas.

Su casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es apasionante, entre otros motivos, porque conserva tal cual el trazado que tenía en la Edad Media.

Toledo

Al recorrer sus estrechas callecitas, descubrirás un conjunto monumental increíble y muy vivo, tanto por dentro como por fuera.

Toledo

Desde Madrid podés fácilmente acercarte a Toledo en ferrocarril, en bus o en auto. El tren resulta rápido y cómodo: el viaje sólo dura 25 minutos y de la estación de Atocha sale uno cada hora. Si llegás al tren de las 9.20 de la mañana, a las 9.45 ya estarás en Toledo.

Toledo

Saliendo de la estación vas hacia la derecha para tomar un autobús que te llevará hasta el centro histórico. Las líneas 5, 6 y 22 te dejarán en la Plaza de Zocodover, donde hay una Oficina de Turismo.

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El trayecto también se puede hacer caminando: sería un paseo cuesta arriba de unos 20 minutos aproximadamente. No te canses de ida, caminalo cuesta abajo cuando estés de regreso.

Toledo

Toledo cristiano

Toledo fue cristiana desde el siglo IV, siendo parte del imperio de Roma, lo fue durante el reino visigodo (pugnando con la doctrina arriana) y pasó los siglos de convivencia entre las tres religiones, la musulmana, la judía y la católica, hasta la llegada de la Reconquista.

En el siglo XVII la entonces “ciudad convento” contaba con casi setenta edificios de usos eclesiásticos o afines como colegios, hospicios, hospitalitos, capillas.

Las iglesias de fundación más antigua como Santa Justa y Rufina, fueron remodeladas varias veces, según las necesidades y gustos de sus protectores. Después de las desamortizaciones decimonónicas, muchos de estos edificios pasaron a tener usos civiles, privados o administrativos.

Toledo árabe

La estructura urbana de Toledo es árabe, con sus calles estrechas y sinuosas, sus casas cuyos tejados casi se tocan, pero las ventanas nunca se miran de frente. Edificios que encierran a la vista pública sus joyas más preciadas, los patios llenos de verdor, azulejos y fuentes de agua. De la docena de mezquitas que existieron quedan dos, la del Cristo de la Luz, del año 999 y la de Tornerías, algo posterior.

La mezquita mayor estaba en el emplazamiento actual de la catedral, pero parece ser que no fue un edificio notable, sólo espacioso para poder acoger a todos los habitantes varones de la ciudad. La zona de el Alcázar y el actual Museo de Santa Cruz con su zona adyacente hasta el Puente de Alcántara, tenía muralla propia que separaba la alcazaba, su guarnición y los palacios, del resto de la ciudad.

Toledo

Los barrios del sur, colindantes con el río, estaban ocupados por las tenerías, tintorerías y otras instalaciones relacionadas con el agua. Se supone que allí construyó su legendario reloj y calendario acuático el gran astrónomo Azarquiel.

Las puertas de Alfonso VI o Bisagra Vieja, la del Vado y la de Alcántara y de Doce Cantos tienen estructuras árabes. La noria en la orilla del Tajo, en el parque Safont, es herencia de las técnicas de regadío musulmanas. Pero sobre todo, la herencia más patente y omnipresente es la estética mudéjar en la arquitectura y decoración con el uso del ladrillo, la mampostería, los variados arcos entrelazados, las techumbres de madera y las ricas yeserías, utilizadas durante siglos en todo tipo de edificios, incluida la catedral.

Toledo judío

Las dos únicas sinagogas que permanecen en pie actualmente inducen a llamar el barrio donde se encuentran, la Judería, donde se supone hubo mayor concentración de la población hebrea, aunque en realidad en la ciudad llegó a haber un total de diez sinagogas repartidas por todo su emplazamiento.

Toledo

Su límite sería la desaparecida parroquia de San Martín en las proximidades de la Puerta del Cambrón y los restos de construcciones defensivas por encima del Puente de San Martín, llamadas tradicionalmente el Castillo de los Judíos, siguiendo la línea ascendente casi recta de la calle del Ángel. Aquí podemos encontrar la Puerta del Judío del siglo XII al inicio de la cual existen casas con restos de las mikve, baños rituales, en sus sótanos. También la zona de la calle de Comercio y el solar ocupado desde el siglo XIV por el claustro catedralicio era conocida como la Judería o Alcanáa.

El comercio era una de las actividades principales de los judíos, que vivían encima de sus tiendas y talleres. No se puede descartar que no hubiera judíos en la calle de la Plata, pues eran reconocidos plateros, o en cualquier otra parte de la ciudad.

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