El Mundial se vive con pasión. Hay goles, gritos, saltos, reuniones familiares, bocinazos y televisores a todo volumen. Para muchas personas, esa es parte de la fiesta. Para un gato, en cambio, puede ser una situación estresante.
Los gatos suelen ser muy sensibles a los cambios de ambiente y a los ruidos repentinos. Un grito de gol, una mesa que se mueve, visitas desconocidas o una bocina en la calle pueden hacer que corran a esconderse debajo de una cama, detrás de un sillón o dentro de un armario.
El problema no es que el gato “exagere”. Para él, ese ruido puede sentirse como una amenaza. Por eso, si en casa se ven partidos del Mundial con mucha intensidad, conviene prepararse antes del encuentro y no esperar a que el animal ya esté asustado.
Preparar un cuarto tranquilo antes del partido
La mejor medida es anticiparse. Antes de que empiece el partido, se puede preparar un cuarto tranquilo, lejos del televisor y de la zona donde se reúne la gente. No hace falta encerrarlo a la fuerza: lo ideal es dejarle disponible un espacio seguro al que pueda entrar y salir.
Ese cuarto puede tener su cama, manta, agua, comida, arenero y algún juguete conocido. También puede servir una caja de cartón con una manta adentro, un transportador abierto o un rincón debajo de un mueble. Lo importante es que el gato lo perciba como refugio, no como castigo.
La RSPCA (Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals) recomienda ofrecer escondites dentro de la casa cuando hay ruidos fuertes, como fuegos artificiales, y permitir que los gatos se oculten en lugares donde se sientan seguros. También aconseja cerrar ventanas y puertas para evitar que intenten escapar asustados.
Cerrar ventanas y bajar el volumen
Durante los partidos, el ruido no viene solo de adentro. En muchos barrios, especialmente cuando juegan selecciones populares, puede haber gritos en edificios vecinos, música, autos tocando bocina o fuegos artificiales.
Cerrar ventanas, correr cortinas y bajar un poco el volumen del televisor pueden reducir el impacto. También puede ayudar poner música suave, ruido blanco o una televisión encendida a bajo volumen en otra habitación para tapar los ruidos más repentinos.
La ASPCA señala que, aunque las fobias al ruido son más comunes en perros, los gatos también pueden asustarse. En esos casos, recomienda mantenerlos dentro de casa, revisar que estén bien y usar música tranquila durante los momentos de mayor ruido.
No sacarlo de su escondite
Uno de los errores más comunes es intentar sacar al gato de abajo de la cama para “calmarlo”. Puede parecer un gesto cariñoso, pero muchas veces empeora la situación.
Si el gato eligió esconderse, lo mejor es dejarlo ahí. Forzarlo a salir, levantarlo en brazos o llevarlo a una reunión con visitas puede aumentar su miedo. También puede provocar arañazos o mordidas si se siente acorralado.
La RSPCA recomienda no intentar tentar al gato para que salga de su escondite cuando está asustado, sino dejarlo tranquilo hasta que decida moverse por su cuenta.
Cuidar las puertas si hay visitas
Los partidos suelen traer gente a casa. Y con las visitas, las puertas se abren más de lo normal. Para un gato asustado, ese puede ser el momento de escapar.
Por eso conviene revisar que puertas, ventanas, balcones y patios estén seguros antes de que empiece el partido. Si el gato suele intentar salir cuando se asusta, es mejor mantenerlo en una habitación tranquila mientras llegan o se van los invitados.
También es importante que tenga collar con identificación o microchip, especialmente si vive en una casa o departamento con acceso fácil al exterior. Los ruidos fuertes pueden hacer que un animal que normalmente no se escapa actúe de forma inesperada.
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Señales de que tu gato está asustado
Algunos gatos se esconden. Otros se quedan quietos, dejan de comer, se lamen demasiado o se muestran irritables. Cornell Feline Health Center describe señales de miedo como pupilas dilatadas, orejas hacia atrás o hacia los lados, bigotes pegados a la cara, cola escondida o postura corporal baja.
También puede haber maullidos diferentes, respiración acelerada, temblores, intentos de escapar o agresividad defensiva. Si el gato reacciona así durante los partidos, no conviene retarlo. Lo mejor es bajar estímulos y darle espacio.
Qué hacer si el miedo es muy intenso
Si el gato se altera mucho cada vez que hay ruido, conviene consultar al veterinario. Algunos animales pueden necesitar un plan más específico, sobre todo si hay ataques de pánico, agresividad, pérdida de apetito o cambios de conducta que duran más de unas horas.
Existen difusores de feromonas felinas que pueden ayudar a algunos gatos a sentirse más tranquilos, aunque suelen funcionar mejor si se empiezan a usar con anticipación. La RSPCA menciona los difusores de feromonas como una opción para gatos ansiosos ante ruidos fuertes, idealmente con orientación veterinaria.
No se recomienda dar medicamentos humanos ni sedantes sin indicación veterinaria. Lo que puede parecer una solución rápida puede ser peligroso.
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La clave: festejar sin invadir su espacio
No hace falta dejar de gritar un gol ni vivir el Mundial en silencio absoluto. Pero sí ayuda a entender que el gato no vive el partido como una fiesta. Para él, los gritos, saltos y ruidos repentinos pueden ser una amenaza.
La mejor estrategia es simple: prepararle un lugar seguro, reducir el ruido todo lo posible, evitar que escape y dejarlo esconderse si lo necesita.
Mientras la familia celebra frente al televisor, el gato puede estar mucho mejor en otra habitación, con su manta, su agua y su refugio. En un Mundial lleno de emociones, también vale cuidar a quien no entiende de fútbol, pero sí entiende perfectamente cuándo una casa se volvió demasiado ruidosa.
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