Afectos

Brindis, estrés, afectos y ejemplos de virtudes humanas

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Fin de año. Las últimas semanas de diciembre combinan reuniones familiares, estrés, corridas, compra de regalos y el casi inevitable balance de lo sucedido en los últimos doce meses.

La idea de un alto en el camino se contrapone con todo lo que tenemos que hacer (o creemos tener que hacer) “antes” de un hito simbólico que parece fijar un antes y un después, aún sin que queden claros los motivos para otorgar semejante trascendencia a un simple cambio en el almanaque.

Ese despliegue de urgencias y ansiedades por el que solemos transitar puede privarnos del disfrute de las pequeñas cosas, las que al cabo descubrimos tantas veces como las más importantes.

Hablamos de la cercanía con los afectos más queridos, del encuentro sincero, cálido, buscado por deseo y no por obligación, de los pequeños obsequios capaces de mostrar que pensamos en el otro o del brindis que exprese nuestra intención de aportar lo que realmente esté a nuestro alcance para un futuro mejor, de cada uno, de su familia y, en la medida de lo posible, de la sociedad a la que pertenecemos.

En estos días se viralizó un hermoso video donde decenas de “millenials” se replanteaban sus regalos navideños tras profundas e interesantísimas reflexiones sobre la vida y sus sentimientos.

Tuvimos también el magnífico ejemplo de una maestra, elegida entre las mejores 50 del planeta, que dedica su vida a una educación inclusiva, que atienda a las capacidades especiales de cada uno de nuestros niños. El video de su charla TED que compartimos conmueve hasta las lágrimas y es un mensaje de esperanza, de esos que vale la pena atender y transmitir.

Finalmente y ante el horror interminable de la guerra, acercamos a nuestros lectores el breve video en el cual una periodista israelí desnuda, en apenas dos minutos, la cruda verdad de la indiferencia y la hipocresía de la dirigencia mundial que se desentiende de masacres sin duda evitables.

Son acciones de seres humanos (profundamente humanos) que, desde distintos lugares y situaciones, nos aportan pensamientos y sentimientos valiosos, rescatando las grandes virtudes que subyacen en la gran mayoría de las personas. Las que pueden hacer realidad el sueño de una vida más justa en la que cada uno goce de los derechos que la Ley.

Tengámoslas presentes a la hora de un brindis por nuestros afectos, por la paz y por un mundo en el que la solidaridad sea un valor esencial que todos compartamos.

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