Crianza

Prevenir es curar: cómo manejar la mastitis en la lactancia

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Qué es la mastitis

La mastitis es una inflamación en la glándula mamaria que puede ocurrir en cualquier momento de la lactancia. Suele ser el resultado de un proceso infeccioso o simplemente la obstrucción de algún conducto lácteo, que son aquellos encargados de transportar la leche desde los alvéolos hacia el pezón.

La única manera fehaciente de distinguir una mastitis infecciosa de una no infecciosa es realizando un cultivo de la leche, pero debido a que no se suele realizar ese estudio por la dificultad que representa, la enfermedad se diagnostica simplemente observando sus síntomas.

Cuáles son los síntomas de la mastitis

Estamos frente a un cuadro de mastitis cuando una mamá presenta los siguientes síntomas:

  • Malestar general, que muchas veces se confunde con un estado gripal.
  • Fiebre.
  • Decaimiento y cansancio.
  • Una zona del pecho roja, caliente y dura.

Ocurre que si una madre presenta los síntomas anteriormente mencionados, los profesionales suelen indicar antibióticos desde el primer momento. Lo recomendable es tratarlo como una mastitis no infecciosa durante las primeras 24 horas y ver la evolución.

Tratamiento de la mastitis

El tratamiento sin antibióticos consiste en:

  • Realizar masajes circulares en la zona afectada en dirección al pezón. Estos masajes también pueden hacerse mientras el bebé está tomando.
  • Colocar al bebé de manera que su mentón apunte al lugar de la obstrucción.
  • Ofrecer más seguido el pecho, empezando siempre por el afectado.
  • Remoción de leche entre tomas
  • Reposo
  • Paños fríos entre tomas. También puede usarse hojas de repollo.
  • No se recomienda calor local, ya que puede generar también una dilatación de los vasos sanguíneos y empeorar la inflamación.

Si luego de 24 horas los síntomas persisten, debe iniciarse el tratamiento con antibióticos durante al menos 10 días, ya que estamos en presencia de una mastitis infecciosa.

Si pasadas las 48 horas con el antibiótico el cuadro no mejora, debe evaluarse la opción de rotar el antibiótico ya que se puede estar en presencia de otro tipo de bacteria. También puede ayudar sumar un tratamiento con probióticos para contribuir a que la flora bacteriana recupere su equilibrio.

Es imprescindible continuar con la lactancia materna sobre todo del pecho afectado, para que el bebé pueda extraer eficientemente la leche retenida

Durante la mastitis, la leche puede adquirir un sabor salado (por un aumento en los niveles de sodio) y puede que algunos bebés lo rechacen por eso. Si esto ocurre es necesario que la mamá se extraiga, para remover la leche del pecho y para mantener la producción.

Cómo prevenir la mastitis

Si bien es una complicación bastante frecuente en la lactancia, hay formas de prevenirlo:

  • Garantizar un correcto acople del bebé al pezón: boca bien abierta, labios evertidos, mucha areola dentro de la boca, panza con panza.
  • No espaciar ni saltear tomas, para evitar que la leche se acumule dentro del pecho.
  • Inspección de las mamás en busca de bultos o enrojecimientos.
  • Tratamiento oportuno a grietas del pezón, para evitar que sean la puerta de entrada de bacterias que puedan provocar una infección.
  • Si se piensa en destetar, hacerlo progresivamente.
  • No utilizar corpiños u otras prendas que generen presión sobre alguna zona del pecho.

 

María Florencia Fourgeaux, payamédica y puericultora. Integrante de Calma en Movimiento.

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