Cómo sobrellevar el duelo en las fiestas

Cuando sufrimos una pérdida importante, las fiestas y el impacto de la silla vacía es muy fuerte. Conocé el consejo de expertos acerca del tema.
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Cuando ocurre una pérdida reciente, ya sea de un familiar o de un amigo querido, la silla vacía en la mesa de Navidad y Año Nuevo puede acrecentar la pena y hacer que nos enfrentemos con un cóctel de emociones complicado de digerir.

El duelo puede ser especialmente duro cuando a nuestro alrededor hay una sensación de alegría colectiva y de celebración, unido esto a la presión y la sensación de aislamiento que a veces se experimenta por intentar estar “bien” y no amargarle la fiesta a nadie.

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Cómo sobrellevar las fiestas cuando estamos de duelo

El problema es, sobre todo, que las fiestas son una expresión de alegría pública, muy difícil de evadir. Distintas son otras celebraciones como pueden ser cumpleaños o aniversarios que pueden sobrellevarse de una forma más privada, en cambio la Navidad y Año Nuevo nos persigue a donde vayamos, durante semanas previas a la celebración cuando todos comienzan a decorar, organizar menúes y reuniones y hasta la televisión, la radio y redes se llenan de notas y comentarios relacionados a las fiestas.

“La Navidad y Año Nuevo son momentos en que los recuerdos y las emociones están presentes, resulta complicado combinar la alegría y la añoranza”, asegura Inma Ferrer, licenciada en Medicina y experta en duelo. “Es un tiempo en el que parece que retrocedas todo lo que has ido avanzado en tu proceso de duelo, que estés dando pasos atrás. Es una fiesta muy celebrada en nuestra cultura, y muchas de las personas que están en duelo experimentan una sensación de “bajón”, ya que algunas de las emociones que estaban bajo control en otros momentos del año sienten que en estas fechas vuelven a estar presentes con más intensidad”.

La Navidad y Año Nuevo son momentos en que los recuerdos y las emociones están presentes, resulta complicado combinar la alegría y la añoranza

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Es normal que notemos la ausencia recordando los rituales que compartíamos con la persona que hemos perdido, o los platos que esa persona cocinaba, las bromas que nos hacia o los regalos que intercambiábamos. Sean cuales sean nuestros recuerdos, en Navidad y Año Nuevo tenemos muchos más recuerdos que nos hacen pasarlo peor si todavía estamos en las etapas iniciales del duelo.

No existe una forma correcta o incorrecta de lidiar con las ausencias significativas en estas fechas, pero los expertos recomiendan, entre otras cosas, empezar por permitirnos sentir lo que sentimos. El duelo es una respuesta normal ante la pérdida de un ser querido, y no debemos marcarnos tiempos límites para aprender a vivir con ella ni tampoco presionarnos para festejar si no estamos preparados para ello.

Algunas personas evitan hablar de sus seres queridos fallecidos creyendo que si lo hacen sufrirán más. Esta estrategia puede tener un efecto contrario, ya que intensifica la pena y hace más visible la ausencia.

No existe una forma correcta o incorrecta de lidiar con las ausencias significativas en estas fechas, pero los expertos recomiendan, entre otras cosas, empezar por permitirnos sentir lo que sentimos.

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Consejo y estrategias para sentirnos mejor

Inma Ferrer aconseja prepararnos a medida que se acercan las fiestas “dado que es una fiesta que se vive con familia y amigos, es recomendable que la persona en duelo comparta con aquellos con los que va a celebrarla qué cosas le resultan difíciles de vivir, y así poder replantear qué hacer para intentar hacerlo más llevadero y ajustado al dolor que siente”.

Esto quiere decir que si explicamos lo que sentimos a las personas con las que vamos a celebrar podemos gestionar de qué otra manera se puede celebrar evitando sentir mucho dolor. Una frase que podría recoger bien esta idea es la de “juntos podremos construir una nueva Navidad”, asegura la experta.

Otros expertos aconsejan hacer algo significativo en honor de la persona que hemos perdido. Aunque la idea pueda parecer dolorosa de entrada, introducir a esa persona en nuestros rituales y rutinas, dedicándole un espacio físico o simbólico para celebrar su vida y mantener vivo su recuerdo, puede ayudarnos a sentir consuelo en unos momentos especialmente delicados.

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Cómo acompañar mejor a una persona en duelo

¿Y hay algo que podamos hacer para acompañar mejor a una persona cercana que esté en mitad de este proceso? “Debemos ser muy comprensivos y conscientes del dolor que esta persona puede llegar a sentir. Puede que no reaccione como siempre, que se muestre más indecisa, con menos energía, o puede tener las emociones a flor de piel. Lo mejor que los familiares y amigos pueden hacer es acompañarla, aceptarla y entender cómo se está sintiendo, sin prisas”, aconseja Inma Ferrer.

“El recuerdo, la sensación de nostalgia y de ausencia duran tiempo, no es algo que pase en dos o tres meses, porque muchas veces la persona en duelo necesita volver a hablar de aquella pérdida y sentir que a los suyos no se les hace extraño. A veces pasa que los amigos te llaman para salir una vez, vos no podés porque estás cansado, luego te vuelven a llamar y tampoco tenés ganas… Al final puede suceder que algunos dejen de llamarte. Pero a la persona en duelo no hay que dejarla de acompañar. El duelo es un proceso largo, para ello, la paciencia y la comprensión son muy importantes”, asegura la especialista.

Ferrer explica que algunos de los momentos más difíciles que pueden vivirse pueden ser, por ejemplo, cuando una familia se sienta en la mesa para celebrar la cena de Navidad y Año Nuevo y la ausencia se hace muy presente o el día de los Reyes Magos si la persona a quien hemos perdido es un hijo.

“Una recomendación es apoyarte en los tuyos y no hacer más que aquello que te sientas capaz de hacer. Con cariño, compartir esos momentos con los que te rodean. En la medida en que lo expresas con confianza, los tuyos intentarán ayudarte”, apunta.

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Ferrer aconseja tener en cuenta a los niños en los posibles ajustes de la fiesta que decidamos hacer. “Es un momento muy pensado para ellos, y como adulto podés querer suprimir algo, pero los más pequeños aún viven en un mundo de fantasía y hay que pensar también qué supondría para el niño suprimir esa celebración. Ellos son una parte importante de las fiestas y de la vida de las familias y, aunque no haya ganas de hacer algunas cosas, hay que pensar quizá también en lo que la persona que falta hubiera querido, entender que es una fiesta de todos, recoger la ilusión y el parecer de los más pequeños porque también forman parte de lo que la Navidad y demás celebraciones representan”.

Y continúa: “Por ejemplo, me comentaba una abuela que había perdido a su marido y que no tenía ganas de poner el arbolito y pesebre, porque era algo que siempre había hecho con él. Al hablarlo con sus hijos y nietos, se dió cuenta que para ellos era importante seguir haciéndolo, pues era un momento de mucha ilusión compartida. Y ella terminó convencida de que su marido lo hubiera querido también así”.

Por último, si a pesar de todo sentimos que las fiestas nos superan, los expertos aconsejan que no dudemos en pedir ayuda. Abrirnos a nuestros amigos y a nuestros seres queridos, pasar tiempo con ellos y desahogarnos y, si no nos sentimos capaces de hacerlo, considerar otro tipo de ayuda profesional o de organizaciones de soporte al duelo.

  • Fuente: La Vanguardia

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