Cómo son las personas de Acuario

Acuario rige entre el 20 de enero y 19 de febrero. Cuáles son sus características, talentos y dificultades.
como son las personas de acuario

Acuario es un signo de Aire y de modalidad fija. Es sincrónico a un periodo de estabilidad de estación donde un clima se fija en la Tierra, nacen los “que se instalan en las ideas”. Magnetiza corrientes mentales que aún no han encarnado. Su función es sostener un pensamiento revolucionario y vanguardista.

Su rotundo compromiso con pensamientos futuristas lo vuelve inadecuado e incomprendido en su presente. Como su entorno no comparte sus ideas toma una actitud distante e inaccesible. Será el raro que se apega a sus ideas aunque el resto no lo entienda. Su mente capta propósitos aun no encarnados y que serán comprendidos recién en el futuro.

La cualidad acuariana vibra en un tiempo más allá del presente y podrá aportar -si supera sus actitudes rebeldes y provocadoras- originalidad y creatividad a su entorno.

Acuario es el tercer signo de Aire (junto con Géminis y Libra) y viene a desafiar la lógica del tiempo. Su máxima velocidad no respeta procesos ni métodos. Su extrema liviandad no permite que se sostenga ninguna forma estable ni segura. Su pensamiento desigual y adelantado lo vuelve genio y creativo pero también angustiado y solitario. 

En su intento por adaptarse al tiempo que le toca vivir puede forzarse en construir una personalidad formal, pero siempre atravesada por insólitos raptos de locura y desconexión. Si logra mostrar su diferencia de maneras prudentemente genuinas será quien sabe aportar libertad a los vínculos y quien logra renovar las formas de trabajo para volverlas más autónomas y creativas.

Es el signo número once que se corresponde a un “número maestro” o de iniciado. Acuario está más allá de lo que la sociedad avala. Capricornio -su signo anterior- era el número “diez” y nada puede superar su excelencia. Sin embargo, Acuario viene a quebrar y a transformar las formas que parecen insuperables. Desafía los preceptos sociales para provocar un giro creativo que reinicia el zodíaco y lo libera de condicionamientos y mandatos.

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Este giro de conciencia esta simbolizado en el dibujo de Acuario que representa las ondas energéticas y las vibraciones que nos interconectan. Comienza la percepción de ser individuos interligados, conectados e interactuando mucho más allá de la razón consciente. La posibilidad de navegar en la red de Internet ha vuelto más entendible este concepto.

En los inicios de la astrología -varios siglos antes de Cristo- la forma de reproducir esta percepción de individuos interconectados era asociarla a las olas del mar: cada ola con su altura e intensidad propia y, a la vez, interactuando con el resto del océano.

La conciencia acuariana percibe a cada ser con su propio impulso, pero conectado con la red humana. Tomar conciencia de ser individuos en conexión obliga a renunciar a la ilusión de separatividad, somos entidades discriminadas pero unidas por el gran océano del alma humana. Los doce signos discriminados, pero interactuando, pues ninguno es completo en sí mismo.

Las doce diferencias necesarias para completar la inmensa creatividad de la existencia. La conciencia de “red” percibe que nadie es absoluto ni completo en sí mismo. En Acuario cede la fantasía de ser una personalidad única y dominante y se entiende al individuo como un ser de energía integrante de un gran entramado energético.

Para Acuario, la vida es circulación, las relaciones y los trabajos deben circular y fluir. Pretender retener o controlar es sinónimo de estancar y contaminar. Amar es dar libertad, Acuario genera vínculos liberados de apegos, celos y condiciones. Florecen modos de encuentro y relaciones amorosas que habilitan independencia, hermandad y creatividad. La personalidad acuariana se enfrenta a la paradoja de ser amoroso y solidario, tanto como independiente y autónomo.

Acuario valora lo disímil y ama al diferente, es grupal e independiente. Busca el encuentro por afinidad. Le aburre ser siempre igual y que su entorno siga conductas muy tradicionales, por lo que se rodeará de amigos insólitos y de relaciones de lo más variadas. Para sentirse querido no necesita conocer al otro desde hace mucho tiempo, ni compartir pasado, ni tener los mismos hábitos o costumbres.

Acuario puede sentirse como en casa sin pertenecer a la misma familia, puede estar a gusto sin necesidad de compartir ideas, religión o nacionalidad. Su personalidad no es histórica, no le importa el pasado sino que le interesa ir hacia adelante, hacia el futuro.

La personalidad acuariana conecta con tiempos que aún no han llegado. Puede parecer desconectado habitando extraños silencios donde fecunda originales mañanas. El presente le resulta incómodo, pues Acuario respira la luz del futuro.

Su mente va y viene sin respetar la linealidad del tiempo, cada tanto desconecta, se va un ratito y después vuelve a conectar. Intenta parecer interesado en lo cotidiano -aunque lo hace con estilo distante- y se esfuerza en adaptarse a las formalidades que se le requieren, pero siempre termina resolviendo sus compromisos de maneras diferentes a las pautadas.

Acuario tiene una mirada tan diferente de la vida que lo hace sentir raro y exiliado del mundo. Le resulta extremadamente difícil aceptar y compartir sus formas desiguales de percibir, se siente “anormal” y desde esta peculiaridad tiende a polarizarse mostrándose totalmente loco y rebelde o se va al otro polo donde se rigidiza en una supuesta normalidad, arma una personalidad exageradamente formal y rígida para intentar disimular su rareza.

El acuariano “antiacuario”​

Acuario debe inventarse a sí mismo para que lo entiendan. Será común ver al acuariano alejado de sí mismo, endurecido en un estilo formal que se fuerza por cumplir con las normas y las pautas sociales. Construye una personalidad prudente –para que la sociedad lo apruebe- que parece más de un Capricorniano.

Acuario se rigidiza para calmarse, aunque convive con un caudal interno lleno de angustias e incertidumbres. Su destino estará plagado de imprevistos que intentan correrlo de su defensiva y fingida dureza. La vida compensa con cortes y abandonos aquello que el acuariano no asume de su propia discontinuidad.

El destino lo pone continuamente a prueba con desafíos de cambios e inestabilidad. Lo que le sucede -imprevistos y abandonos- parece empujar para que aflore su creatividad reprimida. El acuariano “antiacuario” anhela una vida tranquila y segura pero su vida se empeña en conectarlo con lo impredecible y discontinuo.

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Resulta misterioso si ese destino enloquecedor lo endurecerá aún más -reforzando su personalidad tensa, rígida y pautada- o se animará a volverse más libre y menos controlador. En general tiende a endurecer su mente y a rigidizar su pensar para calmar su caos creativo. Se defiende en rutinas cada vez más inamovibles, con expresiones críticas y enjuiciadoras, intentando acallar su angustia, pues no sabe qué hacer con la excesiva libertad que intuye en sí mismo.

Será un misterio si la personalidad acuariana se permitirá finalmente asumir su destino de creatividad y libertad.

El acuariano “estigmatizado en el rebelde”

Su captación diferente de las cosas le dificulta integrarse mansamente a la sociedad sin quedar estigmatizado en “el raro”.

La personalidad acuariana puede quedar “poseída” en el estilo rebelde y ser siempre quien choca con su entorno. Cuestionador y disconforme asume el lugar del exiliado familiar o del inadaptado social. En su estilo provocador y contestatario difícilmente asuma responsabilidades. Se pelea con la sociedad pero no sabe cómo construir su propio ideal creativo.

Se queja de lo viejo pero no sabe cómo edificar algo nuevo. No tolera asumir las responsabilidades que implican los procesos constructivos. Su impaciencia y disconformidad le dificultan sostener procesos en el tiempo. Ubicado en el rol de eterno adolescente desde sus actitudes pueriles cuestiona la realidad pero no madura ni asume compromisos.

En su estilo provocador y rebelde, ridiculiza lo ya construido pero por sí mismo no puede proponer nada sustentable. Negado en su capacidad de construcción creativa, el destino lo rodea de personas exigentes que le reclaman compromiso y responsabilidad. Cuanto más se rebela a construir, más padece situaciones asfixiantes y personas autoritarias.

El acuariano rebelde se muestra temerario pero, sin embargo, le falta valor para comprometerse con la posibilidad de amar con libertad y de sostener trabajos creativos. Se retira prematuramente de compromisos emocionales y laborales e inhibe la posibilidad de lograr lo que tanto proclama: construir con libertad y creatividad.

Ni “antiacuario” ni rebelde

El desafío de integración para Acuario es la aceptación de su diferencia sin angustiarse ni enojarse. Entender que su disconformidad puede sumar creatividad. Aprender a tolerar tiempos y frustraciones para poder plasmar sus proyectos creativos. Para construir hay que aprender a quedarse quieto y animarse a hacerse responsable de sus capacidades para aportar libertad y creatividad.

En temas afectivos, Acuario deberá confiar en su capacidad para reunir amor y libertad que, aunque parecen antagónicos pueden ser sinónimos. Amar es dar libertad. Amar no es simbiotizarse ni controlarse uno a otro. Cuanto más se diferencia cada miembro de la pareja más atractivo se vuelve el vínculo. Cuanta más libertad existe en las relaciones amorosas, más potentes se vuelven.

La verdadera creatividad de Acuario no es pelearse con las formas preestablecidas, sino aceptarlas para superarlas y así crear nuevas y mejores formas de vida. Acuario ha venido a traer el futuro y a materializar aquello que aún no tiene historia. Su cualidad creativa debería llevar a la humanidad a evolucionar hacia la libertad, la fraternidad y la confianza.

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Talentos del signo de Acuario

Si logra comunicarse y no aislarse -por sentirse tan diferente- aporta modos más genuinos de entender la vida. Su revolucionaria mirada capta ideas futuristas y propone vínculos de mayor confianza y libertad. Si supera la angustia por no compartir percepciones, su creatividad siempre suma genialidad e inventiva a trabajos y relaciones.

Siempre aporta ideas innovadoras y vanguardistas, pues percibe la realidad desde un foco diferente al de su entorno –probablemente desde el futuro. Capta formas revolucionarias: es futurista, espontáneo, rápido, anticipado e inventivo.

La personalidad acuariana tiene gran capacidad para vivir en comunidad, pues sabe vincularse con personas de toda clase de ideologías. Arma hogar y siente pertenencia por afinidad -sin necesidad de tener una historia común.

Su talento para incluir y amar al diferente lo vuelve humanitario, altruista y solidario. Sabe que nadie ni nada está aislado, todo interactúa y circula libremente. Percibe al universo entramado e interconectado, es ecologista, pues aprecia la codependencia e interrelación de todos los seres vivos.

Acuario valora las diferencias, disfruta de lo espontáneo y aprecia que cada cual exprese su singularidad. Lejos de sentirse amenazado por el que piensa distinto lo incluye y le divierte, pues resuena con su propia rareza. Se mueve bien en los grupos y le gusta trabajar en equipo, donde se muestra fraternal y colaborativo.

La personalidad acuariana se desenvuelve mejor en tareas autónomas y con agenda independiente que le permitan desplegar su visionaria creatividad, pues le molesta rendir cuentas, depender de jefes o de autoridades y se le dificulta responder a pautas muy rígidas o cumplir con horarios estrictos. Intuye que todo fluye mejor cuando la vida circula, no pretende controlar y detesta que lo controlen. Desapegado y sincero no se aferra a los bienes ni a las personas.

Inesperado y singular, no teme a lo distinto. Su esencia es inquieta y provocadora. Acuario se descubre a cada momento y será imposible encasillarlo a una rutina o a un único interés. Sus propuestas resultan siempre liberadoras, claras y anticonvencionales.

Dificultades del signo de Acuario

Peleador y desafiante de las normas sociales, por el lugar que le corresponde a Acuario (que es superador de las formas alcanzadas por su antecesor signo, Capricornio) viene a trasgredir las pautas sociales. Es rebelde y provocador, pues rompe con las normas y las reglas preestablecidas. Tiende a hacer identidad en el rebelde, el subversivo y el inconformista. Eterno cuestionador de las figuras de autoridad. Contrero de las costumbres heredadas y en continua pelea con los hábitos familiares.

Lo ajustado y pautado lo perturba. No puede entender las vidas muy estáticas o a las personas excesivamente apegadas. Ajeno a las normas sociales se muestra rebelde, inclusive puede tener aspecto de vagabundo o vivir en una rudimentaria realidad económica.

Marginal, extravagante y desinteresado. Acuario no se puede explicar ni siquiera a sí mismo, se siente raro y diferente porque “no encaja” en ninguna parte. Imprevisible e impredecible. Tiene deseos discontinuos y repentinas y absurdas actitudes transgresoras.

Afectivamente es raro, mutante y paradójico, pues anhela encuentros profundos pero que incluyan máxima libertad y autonomía. Vive el eterno contrasentido de necesitar estar con otro y a la vez sentirse ahogado. Al percibir sus contradicciones se pone rígido y distante para defenderse de sí mismo. Tiende a desconectarse emocionalmente y a ser juzgado de frío y descarnado en sus afectos.

Acuario no registra la linealidad del tiempo y no sabe de esperas ni de procesos. Ansioso y acelerado detesta la lentitud y la minuciosidad. Le aburren los detalles repetitivos y la rutina diaria.

Crédito: Beatriz Leveratto, astróloga y profesora de tarot.

Instagram: @bealeveratto.

 

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