Desconectá a los niños: por qué deben pasar sus primeros años lejos de los tecnología

Álvaro Bilbao, neuropsicólogo y psicoterapeuta, dio una interesante conferencia sobre “Las nuevas tecnologías en el cerebro en desarrollo de nuestros hijos”. Allí pide a los padres retrasar el uso de tantos nuevos “aparatos” porque primero hay que enseñar al cerebro “a pensar, a estar atento, a imaginar”. Compartimos algunos puntos a destacar:

  • Lo primero que siempre digo es que las nuevas tecnologías son positivas para la sociedad y algo importante. Sin embargo, en el cerebro en desarrollo de los niños, y sobre todo de los más pequeños, diversas investigaciones revelan que su efecto puede ser negativo.
  • Pueden reducir su capacidad de tener autocontrol: sobre todo los videojuegos o estar mirando cosas en Internet continuamente, hacen que el niño esté constantemente estimulado y tiene menos oportunidad de ejercer autocontrol, porque todo el control lo lleva la máquina. Otro efecto es que si los estímulos a los que está expuesto son muy intensos, muy rápidos, como en los videojuegos, el niño puede perder el interés por cosas que son un poco más lentas o menos intensas, como la maestra, la pizarra, un libro o jugar en la calle con los amigos.

El niño se acostumbra a tener estímulos muy rápidos y cuando bajan de velocidad se empieza a aburrir

  • De acuerdo con la Sociedad Americana de Pediatría y la Clínica Mayo, hasta los tres años los niños no deberían estar en contacto con estas tecnologías. Esa imagen que tenemos de un niño de un año o dos que no sabe hablar y que casi no anda pero que empieza a pasar el dedo por la tableta deberíamos borrarla de nuestra cultura. No es positivo ni beneficioso.
  • Creo que es importante que los niños pasen los seis primeros años de su vida sin tecnología porque es una edad muy importante en el desarrollo de la imaginación. Si no se desarrolla en esos años, luego cuesta mucho. Cuanto más tiempo pasan jugando a lo que llamamos el juego libre, más desarrollan la imaginación.

“El aburrimiento es la madre de la imaginación, y si el niño está constantemente entretenido no tiene tiempo para aburrirse ni para imaginarse ni para crear sus propios mundos donde jugar”

  • Es importante equilibrar. No es que no puedan jugar ni un ratito o ver una foto en la tableta. Pero sí deberíamos limitar todo lo posible esos tiempos que el niño está tumbado en el sofá pasando el dedo por delante de la pantalla. Y se consigue con una palabra mágica que es ´no´.
  • Cuando el niño juega con un dispositivo no está activando las zonas del cerebro que tienen que ver con el lenguaje sino con el movimiento de la mano y la visión. Sí que es positivo enseñar programación, el tema de robótica, porque sí estamos enseñando a los niños ese lenguaje y estamos ayudándoles a pensar en otro idioma distinto.

“El niño no debe pasar la tarde en el sofá usando el iPad, que es mejor que esté aburriéndose, pintando, haciendo cosas que salgan de su cabeza, y no del ordenador”

  • Los niños tienen desarrolladas una serie de neuronas que se llaman neuronas espejo y lo que hacen es imitar todo lo que ven en los padres. Cuanto más tiempo pasan los padres delante del iPad es más fácil que el niño intente jugar con esa tecnología. También lo demandan mucho porque sus amigos lo tienen y porque es un estímulo muy interesante para ellos. Pero que le encante no quiere decir que se la tengamos que dar todos los días porque es muy perjudicial para él.
  • Sobre introducir la tecnología en las escuelas: es distinto usar las nuevas tecnologías como soporte educativo a que el niño esté en casa sentado en el sofá.
  • Aun así, hay estudios que dicen que un niño aprenderá matemáticas mucho antes jugando con unas cuentas, con garbanzos, que utilizando programas de ordenador que están diseñados para que aprenda.

“La mayoría de los hijos de empleados de grandes empresas tecnológicas de Silicon Valley estudian en colegios sin ordenadores ni dispositivos electrónicos, y aprenden todo de forma más tradicional”.

  • Con algo tan sencillo como estar sentado a la mesa y no levantarte hasta que no terminas de comer se está cultivando la tolerancia a la frustración, el autocontrol, que es una de las capacidades cerebrales importantes.
  • Es importante seguir los pasos. Primero tenemos que enseñar al cerebro a pensar, a estar atento, a imaginar, y luego ya le podemos enseñar a dominar las herramientas que tiene a su disposición. Si introducimos las tecnologías demasiado pronto, el niño conseguirá conectar con ellas de una forma muy rápida pero se desconectará de otras cosas más importantes para su desarrollo.

“Para ayudar a desarrollar el potencial cerebral de los hijos, hay que ir poco a poco, ayudar al cerebro a madurar a su propio ritmo y saber que tu hijo dará los frutos en el momento que los tenga que dar”.

  • Más allá de la edad en que uno decida darle la tableta, es importante enseñarles a tener autocontrol, tiempos limitados, para que cuando digan ´hasta aquí´, el niño sea capaz de soltarla sin gritar ni enfadarse.
  • Los dispositivos muchas veces se convierten en una “ayuda” para los padres, porque los niños demandan en muchos momentos atención, cariño, que les hablemos… Como cuando hacemos un viaje largo en coche, y uno pone la televisión atrás y así el niño va tranquilo y el padre, relajado. Pero es importante también que el niño experimente la frustración, aprenda a dominarla, a aburrirse y a esperar que pase ese momento.

 

Alvaro Bilbao es Doctor en Psicología de la Salud y Neuropsicólogo. Padre de tres hijos y autor de El cerebro del niño y del curso online sobre Maternidad y Paternidad

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