CATEGORIAS: Astrología

La Carta Natal del Papa Francisco: un desafío entre las agallas y la humildad

La Carta Natal es una guía que nos muestra las potencialidades personales y nos permite relacionarnos con los otros desde la consideración y el respeto. Qué dice el destino del hombre que está renovando la Iglesia.

COMPARTIR

La Carta Natal muestra un mapa de potencialidades que no siempre nos animamos a andar. Sugiere herramientas que podemos llegar a utilizar. Lejos de la fantasía popular “de predecir lo que nos va a pasar”, la astrología propone hacer conciente la interacción entre los seres humanos y las estrellas. Nos conduce hacia lo desconocido de nosotros mismos y permite ser más considerados (con-sideral: contacto con el cielo) con nosotros y con los otros.

La astrología puede ser un camino de búsqueda personal y una forma de religión, pues nos religa a nuestra naturaleza celestial. La llegada de Cristo fue anticipada por tres sabios que -por estudiar las estrellas- vaticinaron la venida del hijo de Dios; tres astrólogos que mirando el cielo anunciaron el nacimiento de Jesús. Doce signos iluminados por el sol, doce apóstoles iluminados por el amor crístico, paralelismos que invitan a entender a la astrología como una forma simbólica de religarnos con nuestra esencia espiritual.

 

Qué es qué en la Carta Natal

Sin intenciones de reducir la compleja simbología de una Carta Natal, tendremos en cuenta sus tres principales indicadores: el signo de la luna, del sol y del ascendente.

La Luna es el cuerpo celeste más cercano a la Tierra. Influye en los ciclos corporales y en la naturaleza. Al igual que su evidente proximidad física, la Luna, en astrología, simboliza lo más cercano y conocido, rigiendo la intimidad emocional. Significa cómo fuimos criados, representa al “niño interno” y nos muestra nuestros temores infantiles, representa nuestros mejores talentos y dones, “aquellos que brindamos a los otros naturalmente sin siquiera darnos cuenta de cuánto ayudamos”.

El Sol es la luz y la fuente de vida, el centro del sistema solar. El signo del Sol simboliza la creatividad, el eje de la conciencia, la individualidad. Es lo que conocemos como “signo zodiacal”: nos da identidad y personalidad, es el “director de orquesta”, centraliza y coherentiza al resto de la Carta. Da una expresión más integral, no tan condicionada por la emocionalidad o por temores pasados como podríamos hacerlo desde el signo lunar -en su aspecto más regresivo-.

El Ascendente es la forma de interactuar con el mundo, lo que nos sucede, aquello que nombramos destino. El signo del Ascendente es una cualidad propia, pero que no siempre reconocemos, la iremos incorporando a nuestra psiquis través de las experiencias y de los vínculos que generamos. Reconocer y asimilar el propósito del Ascendente será fundamental para la expresión y el desarrollo de una vida más plena.

Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco, nació el 17 de diciembre de 1936 a las 21 hs en Buenos Aires: su primer aliento de vida dibujó un cielo donde la Luna estaba en el signo de Acuario, el Sol en Sagitario y el Ascendente en Cáncer

 

Con qué energía zodiacal se siente cómodo Francisco

Con su Luna en Acuario. Para sentirse cómodo con su Luna en Acuario necesita andar liviano y sin ataduras. Precisa libertad y se entrega fácilmente a lo nuevo e inesperado, dócil a lo sutil y a lo intuitivo, y -a la vez- extremadamente independiente, inesperado y singular.  Es el que marca la diferencia en su lugar de pertenencia, recordemos que él  no calza zapatos Prada y rechazó el trono y la limusina. El Vaticano apostó a un Papa distinto. Ya se ven claramente sus cualidades de desapego acuarianas: los días de Francisco como Papa están marcados por una serie de señas singulares que empiezan a mostrar su idea de tener “una Iglesia de los pobres y para los pobres”, esas señas que son como una bocanada de aire fresco en el ambiente tras los muros vaticanos. Acuario nunca pierde su esencia humanitaria, Bergoglio es un señor que viene de pisar barro, no mármol de Carrara; viene de Buenos Aires, de la villa miseria; ha estado allí hasta antes de venir al cónclave, por eso rompe con una serie de esquemas.

Acuario es portador de lo nuevo a nivel humanidad, más allá de las apetencias del ego personal, necesita siempre moverse en libertad y hermandad, con independencia y -a la vez- con amor, encuentro y entrega. Tiene conciencia de que todos los seres y todas las miradas son necesarias interactuando. Lejos de temer a lo diferente, ama lo diferente. Sabe que ninguna opinión  es completa ni absoluta en sí misma. Cada ser, cada ideología o cada religión son necesarias pues implican la creatividad del cosmos y juntos arman una totalidad. Con Acuario cede la fantasía de que hay una única forma de hacer las cosas, nada desde la mirada individual logra ser absoluto o completo, todo está interligado. Se vive con plena conciencia de ser en “red”, nada puede ser  realizado en soledad. Por eso, con su Luna en Acuario, el Papa se siente cómodo en grupo, posee un genuino anhelo de encuentro profundo y de comunidad. Su mirada es abierta y futurista, no histórica. Innovador, con necesidad de crear lo nuevo y diferente.

Con ideas revolucionarias y transgresoras y a la vez complejas y contradictorias desde su mundo emocional de Luna en Acuario, el Francisco jesuita combina la intransigencia en los principios doctrinarios, con la apertura hacia el diálogo interreligioso, en especial el acercamiento entre las tres religiones monoteístas: cristianos, judíos y -sobre todo-musulmanes. Se reconoce aquí su esencia lunar, un ser que no ama la forma, ni la religión del otro, sino simplemente a aquel que aporta una mirada diferente. Posee una maravillosa capacidad de amar a la humanidad entera,  pues no le hace falta conocer ni tener algo en común para poder amar a otro.

Súper expeditivo, necesita tomar decisiones rápidas que incluyan libertad y creatividad. Él es y será generador de propuestas revolucionarias y más desapegadas para vivir en esta tierra. Le pesa la necesidad de dar mayor colegialidad, transparencia y fiabilidad al aparato vaticano, además de reducir las cargas económicas. Y lo va a lograr.

 

Cómo se expresa de forma más genuina el Papa

Con su Sol en Sagitario. Sagitario es fuego, activo, pasional y vital. Necesita marcar una dirección, ir hacia algún lado. Sagitario capta un orden mayor y confía, se da cuenta de que la acción no depende exclusivamente de él, que hay algo más allá de su conciencia que lo guía, capta distintos niveles de la realidad que lo invitan siempre a ampliar la mirada de las cosas. Necesita continuamente agrandar su mundo, busca  enlazar con otras culturas u otras religiones. La identidad sagitariana disipa el conflicto, anhela vivir con “confianza”,  palabra que resulta muy difícil de vivir si no se conecta con un sentido divino, con respuestas más allá de lo humano, es muy común encontrar guías o sacerdotes de este signo. Sagitario necesita entusiasmar al otro, su fuego se dirige hacia una meta y en su andar quiere llevar a otros con él. Su identidad es entusiasta y exuberante,  posee facilidad para no hacerse problema y confiar “todo va a salir bien”. Amará el movimiento que amplía, que enseña, que muestra el camino. De aquí su mensaje hacia los clérigos: “caminen” y los manda “a la calle”. Francisco quiere pastores que sepan cuidar el rebaño, que vayan a buscar al que sufre, al que necesita, que estén en movimiento constante, que no se queden quietos esperando, sino que salgan a entusiasmar al mundo con renovado amor crístico.

 

Cuál es el destino de Francisco

Ascendente en Cáncer. Cáncer es de “Agua”, esto implicará una vida de contacto continuo con  la “emoción” y la “sensibilidad”. El ascendente suele simbolizar también la apariencia, lo que los otros ven en él,  este ascendente canceriano representa su personalidad cercana, “de barrio”, su carácter humilde y próximo a los fieles, esa disponibilidad a seguirse mostrando “humano” y afectuoso. Cáncer también representa su destino de búsqueda de estabilidad, en su capacidad de quedarse dentro de la institución eclesiástica, como su modo de andar por la vida protegiendo al vulnerable. Una vida dedicada a crear ámbitos de contención y nutrición, desde la propia familia, las familias del país y las del mundo todo. Su destino de ascendente en Cáncer le permitió quedarse y crecer en la iglesia, hacer su camino dentro de una institución tan sólida y arcaica. Supo cimentar su identidad “desde dentro”, construyendo desde el catolicismo.  Ha permanecido en la Madre Iglesia, para -desde adentro- revolucionar la historia y modificar aquello que hasta ahora parecía incuestionable en esta institución.
Su destino de ascendente Cáncer, sigue mostrándole su camino y sugiere que seguirá desarrollando desde centro del corazón del poder eclesiástico, sus talentos para dar mayor calidez, contención y nutrición al mundo.

 

Cómo seguirá la vida de Francisco

Es interesante pensar la astrología como “la meteorología de la vida humana”, conocemos acerca de las estaciones y percibimos climas para nuestro planeta. La astrología simboliza climas y ciclos para los seres humanos, ayuda a ser más conscientes sobre lo que se irá presentando en la vida y qué clase de desafíos traerán los momentos por venir. El astrólogo percibe climas, pero la forma de responder a los hechos y a los vínculos que cada momento propondrá, dependerán de la creatividad y de la responsabilidad de cada persona.

Los climas que se sugieren en la Carta natal del Papa son interesantes. Francisco llegó al papado en momentos de contradicción y desprestigio de la Iglesia. Con sus energías acuarianas y sagitarianas, tiene la libertad para rediseñar aquello que está excesivamente estructurado. Este proceso será  intenso y complejo. Desde su Luna en Acuario sabe que este gran cambio no puede ser hecho en la soledad de su persona, con su Sol en Sagitario se sabe “herramienta de un propósito superior”, le sobran los motivos para pedir que se rece por él.

El Salvador “del fin del mundo”, Francisco, tiene las agallas del fuego sagitariano para liderar la labor de sanear la institución eclesiástica tan devaluada. Aunque es absurdo, nos parece una proeza que quien lidera la iglesia no pretenda lujos y excepcionalidades, algo que siempre debería haber sido así.

Desde su capacidad de humilde cercanía y humanidad dada por su ascendente en Cáncer, es probable que el Papa Argentino se ocupe de lograr un mundo más igualitario, empezando por el propio Vaticano.

 

Por Beatriz Leveratto, astróloga y tarotista. Da clases en su Escuela de Astrología y Tarot.

Utilizamos cookies de terceros para mostrar publicidad relacionada con tus preferencias. Si continúas navegando consideramos que acepta el uso de cookies. Puede obtener más información en:

Politica de Privacidad