El futuro de la iluminación está en las plantas bioluminiscentes

Después de convertir un container en un laboratorio, tres jóvenes empresarios de San Francisco están jugando con el ADN de plantas ordinarias con la esperanza de producir en masa una variedad vegetal que brille en la oscuridad.

Para Antony Evans , investigador a cargo del proyecto Glowing Plant, y para sus colegas, el experimento representa el primer paso hacia el objetivo final de crear una iluminación natural sostenible. Se imaginan un mundo donde las bombillas de luz estén llenas de ADN similar al de las luciérnagas y al de las medusas bioluminiscentes y donde los árboles puedan reemplazar a las farolas.

El equipo confía en que pueda hacer crecer una planta que emita luz – los científicos han sido capaces de crear plantas con luminiscencias ya en la década de 1980. Lo que ellos no saben todavía es que tan brillantes pueden llegar a conseguir hacer a las plantas. Su pretensión es generar un biotipo especial con el que puedan iluminar tanto los espacios públicos urbanos como los interiores de un edificio o una casa.

El artefacto utilizado para la modificación es una pistola genómica, “Aunque es una mezcla entre físico y digital. Nuestro software es un compilador para editar las cadenas de ADN, después utilizamos una bacteria como vehículo para inocularlo en el código de la planta”, expone Anthony Evans.

“¿Te imaginas que una vereda de árboles pudiera alumbrar a los autos en una avenida? ¿O que haya plantas como luces de cortesía en los pasillos de los hoteles? El ahorro energético sería bestial, un gran cambio en las ciudades”. Al mismo tiempo, confiesa que no sabe qué implicaciones o daños colaterales puede tener. El problema está en hacerlo y que funcione. “Cuanto más te alejas de lo que ya hace la madre naturaleza, más difícil es”, se justifica.

“Nuestro proyecto es una demostración de lo que es posible”, dijo Evans, de 33 años, quien tiene un MBA y es el director del Proyecto de “La Plantas que brillan intensamente”.

Según ellos mismos dicen, el equipo no está tratando de reinventar la rueda. Solo están tratando de pensar “fuera de la caja” para lo cual han decidido tomar genes de una bacteria marina bioluminiscente e insertarla en plántulas de una pequeña planta con flores que se conoce como Arabidopsis.

Hace una generación, el proceso de manipulación de genes de un organismo requería millones de dólares en equipos sofisticados y años de ensayo y error. Ahora se puede hacer en un garaje con implementos comprados por Internet en unos pocos días.

Eso ha permitido a los empresarios a entrar en el campo con una mínima inversión. El equipo, manteniendo su ubicación exacta en secreto debido a las preocupaciones sobre los activistas que potencialmente puedan destruir su trabajo, está realizando sus primeros experimentos en cientos de plantas de semillero alineadas en las tablas en su laboratorio improvisado.

Esta necesidad de mantenerse en las sombras no proviene de un temor infundado. Todo lo contarrio, si bien el proyecto aparece como una solución a los problemas que genera la corriente eléctrica, de todos modos pronto se ganó enemigos. Considerándola como una “nueva amenaza de biotecnología procedentes de Silicon Valley”, la organización ambientalista Grupo ETC inició una petición en línea solicitando a Kickstarter (la plataforma donde la empresa se muestra y busca financiarse) que cierre el proyecto.

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