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Dependencia emocional: cómo detectar si tenés una relación tóxica

Las parejas que no logran tener una cierta individualidad y mantener otros vínculos, pueden caer en relaciones tóxicas.

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Es normal que las parejas recientes pasen mucho tiempo juntos. Están disfrutando el momento y son felices porque encontraron a la persona con la que quieren compartir su vida. Pero, con el tiempo, esa necesidad se va diluyendo y aprenden a conciliar su vínculo con su vida diaria. Trabajan, mantienen a sus amigos y comparten con sus familias sin dejar de querer a la persona que tienen al lado. Cuando esta evolución no se produce, podemos estar en presencia de relaciones tóxicas o de una situación de dependencia emocional. Claves para detectarlo.

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Dependencia emocional: claves de una relación tóxica

Es normal que, al principio de una relación, el tiempo en común sea todo y cada una de las personas sienta que no pueden vivir sin el otro. Pero esa intensidad va cediendo hasta dejar espacio nuevamente a otros vínculos y proyectos personales. Sin embargo, algunas personas no logran superar esta etapa y desarrollan un tipo de vinculación obsesiva y compulsiva por el otro llamada apego. Creen que no existe forma de ser feliz si no se está constantemente con el otro.

Existen algunas señales que indican que sufrimos de este tipo de dependencia emocional. Te contamos cuáles son.

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Cómo saber si estoy en una relación tóxica

1. Necesidad a pasar la mayor parte de nuestro tiempo con la persona en cuestión.

2. Sensación de abstinencia si las manifestaciones de afecto con la pareja no son constantes.

3. Incapacidad de controlar la compulsión de estar con el otro e invasión de espacios no tradicionalmente relacionados con la pareja.

4. Enorme esfuerzo mental y físico para mantenerse cerca de la pareja u obtener amor. Por ejemplo, desorganizar nuestros propios horarios por pasar más tiempo con el otro.

5. Miedo al abandono, al engaño o a la soledad que se evidencian en altos niveles de obsesión, preocupación y comportamientos vigilantes. Un temor constante a perder la fuente del placer o seguridad. Por ejemplo, mirar el teléfono de nuestra pareja a escondidas o sentir celos de situaciones imaginarias.

6. Dejar de lado actividades sociales, laborales o de entretenimiento para pasar tiempo con nuestra pareja.

7. Falta de reconocimiento propio en ciertas actitudes, pensamientos como “no me reconozco” pero continuar manteniendo un estilo de vida dependiente.

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Si reconocés algunas de estas situaciones puede ser que tu relación no sea completamente saludable. Lo mejor es que te replantees por qué te estás comportando de esta manera y si te hace feliz estar constantemente pendiente de la otra persona.

Si crees que podés estar sufriendo una compulsión lo mejor es que consultes con un profesional para que te acompañe en el proceso y puedas liberarte de un vínculo emocional tóxico.

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