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Qué es el Complejo de Edipo y por qué es una etapa clave en la infancia

Es una de las etapas del desarrollo psicosexual. Qué es el Complejo de Edipo y por qué es un momento clave en la construcción de la subjetividad personal.

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El Complejo de Edipo es una etapa madurativa necesaria que ocurre entre los 3 a 6 años de edad e interviene en la construcción del mundo propio (subjetividad) y en todas las relaciones interpersonales. Desde una mirada simple, se habla de un momento en que los niños se enamoran del padre y, las niñas, de la madre. Pero es algo más complejo. Te contamos qué es el Complejo de Edipo y por qué es importante en el desarrollo del psiquismo infantil.

Hablamos de un concepto que surge de las teorías clásicas de Sigmund Freud. Es un término psicoanalítico, que tiene su origen en una obra de la antigua Grecia, donde Edipo, hijo del rey de Tebas, matar a su padre y ocupa su puesto, casándose con la reina Yocasta, que es su madre.

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Qué es el Complejo de Edipo: la teoría de Freud

Según los libros de psicología, es una etapa en la que el niño siente que está compitiendo con su padre por la posesión de su madre (etapa fálica), mientras que una chica siente que está compitiendo con su madre por el afecto de su padre.

Según Freud, los niños ven su padre del mismo sexo como un rival para la atención y el afecto del padre del sexo opuesto

Origen del Complejo de Edipo

¿De dónde viene el nombre de Edipo? Freud pone este nombre al complejo a raíz del personaje de Sófocles de la mitología griega, que mata al rey Edipo, que es su padre y se casa con su madre. En la leyenda, Edipo es abandonado al nacer y no sabe quiénes son sus padres. Es sólo después de matar a su padre para casarse con su madre, que descubre sus verdaderas identidades.

El Complejo de Edipo según Freud

Freud propuso por primera vez el concepto del complejo de Edipo en su libro “La interpretación de los sueños”, en 1899. Allí, fue el primero en describir una fuerza o energía vital denominada libido que nos conduce en la búsqueda del placer (no necesariamente sexual) y a evitar el displacer.

Este impulso ya está presente desde la más tierna infancia y orienta al bebe (y luego al niño/a) al descubrimiento del propio cuerpo y el del otro (madre, padre, hermanos, etc.).

Luego, en su teoría de las etapas psicosexuales del desarrollo, describió con más precisión los sentimientos de deseo de un niño por su progenitor del sexo opuesto, y la ira, el enojo y los celos hacia el progenitor de su mismo sexo por ser el dueño de aquello que él quiere tener.

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Freud, entonces, habla de una sexualidad infantil (no genital) que será esencial para el proceso de individuación (Ser uno mismo) y para alejarnos de relaciones amorosas dentro del marco familiar (incesto).

El amor del niño por su madre o de una niña por su padre es posesivo, cargado de conductas que los pequeños ofrecen a los padres para ganarse la atención y el afecto. Es ese el plano en que se habla del deseo sexual, por un sentimiento de amor con características particulares.

Características del Complejo de Edipo

Ellos quieren sentirse importantes, ser el objeto de amor, acapararlos, tenerlos para sí. Este triángulo padre-madre-niño necesita romperse para que los hijos salgan de él, y pueda crecer.

Etapas del niño según Freud

Saber y entender que madre y padre son imposibles como objeto de amor y que la orientación libidinal debe buscar otros horizontes para su expansión saludable.

Ellos quieren sentirse importantes, ser el objeto de amor, acapararlos, tenerlos para sí. Este triángulo padre-madre-niño necesita romperse para que los hijos salgan de él, y pueda crecer.

Complejo de Edipo: Freud lo consideró una etapa fundante del psiquismo infantil

Ellos quieren sentirse importantes, ser el objeto de amor, acapararlos, tenerlos para sí. Este triángulo padre-madre-niño necesita romperse para que los hijos salgan de él, y pueda crecer.

En esta fase del Edipo aparecen las clásicas preguntas sobre la diferencia de los sexos que dejan mudos a muchos papás. Es cierto que si nos atenemos al sexo físico y no existen patologías congénitas como los estados de sexualidades mixtas de causa orgánica (seudohermafroditismo) existen dos maneras posibles: varón o mujer.

Decir a los niños: “las nenas no tienen pito, y a los nenes: las nenas no tienen pene, son respuestas correctas para ese momento madurativo”. No obstante, a medida que los niños crecen es fundamental ir ampliando el concepto: no sólo tenemos pito o vagina, también somos varones o mujeres porque nos sentimos como tales.

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El sexo psicológico acompaña al biológico y lo enriquece con toda la información que proviene del mundo interno. Es necesario que los padres, como figuras significativas y formadoras de nuestros hijos, reflexionemos sobre cada pensamiento o enseñanza a trasmitir. Dejar de lado condicionamientos rígidos, mitos, prejuicios, ayuda a generar valores basados en el cuidado personal, la autoafirmación, la independencia, la empatía y la libertad.

La superación del Edipo es condición necesaria para la estima personal. El niño deja de ansiar lo imposible (el amor del padre o de la madre) y dirige su atención hacia Sí mismo y hacia los demás

Superación del complejo de Edipo

La superación del Edipo es condición necesaria para la estima personal. El niño deja de ansiar lo imposible (el amor del padre o de la madre) y dirige su atención hacia Sí mismo y hacia los demás.

Luego del pasaje por el Complejo de Edipo, el niño o niña ya se reconoce como un ser autónomo (diferenciado del otro), con identidad de género, y capacidades cognoscitivas preparadas para iniciar el proceso de aprendizaje. Sale del Edipo entra en la Etapa de latencia.

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Etapa de latencia

En esta nueva etapa la energía libidinal se desplaza hacia otros objetivos. La sublimación (canalización de la energía sexual o libido en actividades que impulsan el desarrollo intelectual y social) será necesaria para que el niño se ocupe de las labores escolares y se integre a nuevos grupos, desarrollando habilidades de sociabilidad e internalizando códigos culturales, específicos de cada grupo.

Complejo de Electra y la envidia del pene

Para hablar del Complejo de Electra es importante darle contexto. Algunos autores afirman que, en su teoría, Freud explicó el desarrollo del niño, olvidándose de la niña. Otros, por el contrario, sostienen que la teoría es válida tanto para ambos, y que tanto los niños como las niñas pasarían por las mismas etapas de desarrollo psicosexual.

Uno de los que pensaron que faltaban hablar de las mujeres fue Carl Jung, discípulo de Freud, era una teoría insuficiente, por lo que para dar explicación al desarrollo de la niña aportó el término de complejo de Electra.

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Según Jung, la etapa análoga para las niñas es conocida como el complejo de Electra (sería algo así como el Complejo de Edipo en mujeres). Es el momento en el que las niñas sienten deseo de sus padres y celos de sus madres.

El complejo de Electra, por tanto, sería el complejo complementario, que daría cuenta exactamente de lo contrario, es decir, la relación de la niña con sus progenitores, buscando la aceptación y el cariño de su padre, a quien le muestra sentimientos amorosos, convirtiéndose la madre en una competidora por acaparar el cariño del padre, siendo a quien se dirigen sus sentimientos negativos.

Complejo de Edipo y Electra

El término fue introducido por Jung años después. Pero Freud usaba el término complejo de Edipo para referirse tanto a los niños como a las niñas, aunque creía que cada sexo experimenta esta etapa de manera diferente.

Freud también sugiere que cuando las niñas descubren que no tienen pene, desarrollan envidia del pene y resentimiento hacia sus madres por “enviarlas al mundo insuficientemente equipadas.” Con el tiempo, este resentimiento da paso a la identificación con su madre y el proceso de internalización de los atributos y características de su progenitor del mismo sexo, si todo se desarrolla según lo esperado.

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