¿Odias la política actual? Cómo educar a nuestros hijos en la tolerancia

Dejemos de lado la grieta y aceptemos las opiniones de los otros sin pelear

Atravesamos un momento político en el que parece que hay que estar de un lado o del otro, con una navaja entre los dientes listo para defenderse de los ataques de los que no piensan exactamente como uno.

Las noticias parecen fomentar este enfrentamiento en la sociedad y las discusiones políticas afectan todas las esferas de nuestra vida. Pero, como padres, ¿realmente queremos eso para nuestros hijos? Idealmente, queremos que nuestros hijos sean tolerantes y puedan crecer en un mundo sin enfrentamientos. Pero para eso, tenemos que poner nuestro granito de arena y educar a nuestros hijos en la comprensión.

Tenemos que poner nuestro granito de arena y educar a nuestros hijos en la comprensión

La psicología social explica que nuestra forma de actuar queda implícita en la memoria de nuestros hijos, incluso sin que ellos sean conscientes de esto. Es por eso si queremos que nuestros hijos adopten algunas habilidades sociales como naturales, tenemos que aplicar el método de prueba y repetición.

Si queremos que nuestros hijos sean abiertos, tenemos que pensar explícitamente cómo queremos que se comporten y, lo más difícil, aplicarlo nosotros mismos. Hay distintas técnicas que se pueden aplicar cotidianamente para que nuestros hijos adquieran distintas aptitudes.

Aprender a hablar con alguien nuevo

Es fácil para los chicos, especialmente para aquellos que son introvertidos, mantenerse en su zona de confort. Aprender a hablarle a alguien nuevo no siempre es difícil pero ayuda a los chicos a acercarse a personas que podrían ser diferentes a ellos. Puede ser una simple conversación con otro chico en la plaza acerca de sus actividades del fin de semana o su color favorito. Promover que nuestros hijos inicien conversación con distintas personas es el primer paso para que entiendan que ese otro que parece diferente es alguien accesible.

Aprender a escuchar

Aprender en una conversación requiere escuchar, lo cual puede ser complicado para los más chicos. Podemos sugerirles mirar a los ojos a la persona que habla y que piensen, al menos, una pregunta de seguimiento sobre lo que acaban de decir. Eso los forzara a prestar atención e incluso, puede llevar la conversación a lugares más interesantes.

Podemos preguntarle a nuestros hijos que aprendieron en la conversación que fuera nuevo o diferente a lo que sabían de la persona o del tema

Podemos preguntarle a nuestros hijos que aprendieron en la conversación que fuera nuevo o diferente a lo que sabían de la persona o del tema. Esto permite que comprendan que las conversaciones forman parte de la experiencia de aprendizaje.

Desarrollar el pensamiento crítico

Aprender a escuchar no quiere decir aceptar todo lo que el otro dice como cierto- también se aplica a lo que leen y miran en las distintas pantallas. Esto no quiere decir que los niños deberían cuestionar todas las cosas que sus compañeros de clase dicen, sino, podemos alentarlos a pensar si aquello que están consumiendo es realmente cierto, si se trata de un hecho, una opinión o se encuentra a libre interpretación.

Aprender a escuchar no quiere decir aceptar todo lo que el otro dice como cierto

Esta habilidad es muy importante para la siguiente generación de niños que vive rodeado de pantallas e inmerso en redes sociales. Están muy acostumbrados a recibir y transmitir información a otros. Enseñemos a los más chicos a preguntarse si la información que reciben tiene como fin informar o simplemente incitar, difamar o hacer publicidad.

Aprender cuándo y cómo está bien disentir

Muy seguido los discursos políticos actuales tienden a descartar la posición del lado contrario y calificarla como poco informada, poco inteligente o tendenciosa. Esto pasa también en las conversaciones entre adultos.

Es importante enseñarles a concentrarse en por qué la otra persona piensa aquello que uno no comparte en lugar de hacer foco en el hecho de que no se piensa igual.

Es importante enseñarles a concentrarse en por qué la otra persona piensa aquello que uno no comparte

Luego, si la información continua los chicos pueden expresar su punto de vista sin exasperarse o insultar a su interlocutor. El objetivo es que aprendan a separar el mensaje del mensajero. No tenemos que repudiar al mensajero porque no compartimos el mensaje. 

La realidad es que enseñarle a nuestros hijos a tener conversaciones con otros no asegura que la conversación vaya a ser positiva. Es muy probable que falle, muchas veces. La idea es que no tengan miedo de discutir y vean el valor de hablar con personas con perspectivas variadas. Luego, que comprendan que pueden estar en desacuerdo sin denigrar ni denostar a la otra persona.

Lo ideal es que comprendan que pueden estar en desacuerdo sin denigrar ni denostar a la otra persona

El progreso no va a ser de un día para el otro y cambiar la forma en la que debatimos de política en el país o el mundo no va a ser fácil. Pero si empezamos el cambio hoy en nuestra casa es muy probable que lleguemos antes. Después de todo, nuestros hijos son el futuro.

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