Tiene 99 años y venció su fobia a volar: “la edad no pone límites”

Su último viaje había sido en 1937. Hoy, a los 99 años superó su miedo a volar.

La británica Olwyn Hopkins, demostró que no hay edad para superar los miedos: a los 99 años venció su fobia a volar. Olwyn vive hoy en una residencia para ancianos en Suffolk y hace más de 80 años, precisamente el día que cumplía 19, en 1937, se subió por primera vez a un avión.  Sin embargo no disfrutó en lo más mínimo el viaje de Portsmouth a la Isla de Wight y la experiencia la dejó con tal temor que no pudo volver a subirse a un avión nunca más.

Durante el trayecto sintió una gran turbulencia y la generó tanto miedo que, en el viaje de vuelta a su casa, en vez de volver en avión lo hizo en barco

Pero al acercarse su centésimo cumpleaños, sus cuidadores de Davers Court Care Home se organizaron para que Olwyn volviera a subir a los cielos. ¡Y la llevaron para que tripule una avineta! Hopkins le contó a su cuidadora que quería volver a volar, por lo que esta le organizó un breve viaje avioneta junto al Rattlesden Gliding Club en el aeródromo de Felsham, ubicado en Suffolk.

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Una vez allí, Olwyn, originaria de Gales, recibió instrucciones de la piloto Liz Russell sobre qué hacer en el vuelo de planeador antes de atarse al asiento delantero. “Quería mostrarle a la gente que puedes hacer lo que quieras, no importa la edad que tengas, ¡la edad no pone límites!”, dijo Olwyn después del exitoso vuelo.

“Fue un día maravilloso y estoy encantada de poder volver a subir a un avión. No pensé que volvería a tener la oportunidad después de todos estos años, así que fue una sorpresa fantástica. “Fue un día realmente memorable: no puedo agradecer a Rattlesden Gliding Club y al equipo de Davers Court lo suficiente por organizar esta experiencia para mí”.

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Wendy Harvey, gerente de hogar de ancianos, dijo que parea ellos “es importante conocer realmente a sus residentes” y comprender sus deseos y necesidades. “Cuando Olwyn contó su deseo a nuestro ‘deseo de bienestar’, nos emocionó poder hacer que se hiciera realidad y ayudarla a marcar un verdadero deber en su lista de deseos. Olwyn lo pasó genial. No  dejó de sonreír desde entonces”, afirmó.

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