Downton Abbey: filmada en el mágico Castillo de Highclere

Los condes de Carnarvon son los dueños de este lugar de culto para los fanáticos de la serie: se ofrece como alojamiento en Airbnb.
downton abbey

La serie Downton Abbey y su recreación de la época Eduardiana en Inglaterra, han marcado tendencia, traspasando la pantalla, hasta en el mundo de la moda. Y para placer de los fanáticos, esta semana se estrenó la película.

Downton Abbey

Impacta en cada toma la impresionante mansión en la que se desarrolla la vida, ese paradigmático arriba y abajo, de los Condes de Grantham y el personal de su servicio.

La serie tiene lugar en el condado ficticio de Downton, Inglaterra, y comienza cuando el futuro heredero muere en el hundimiento del Titanic. Otros hechos históricos como la Primera Guerra Mundial, se van mezclando junto con las vivencias de los personajes, en lo que constituye un retrato perfecto de la política y las relaciones humanas de esa época.

dowton abbey
Downton Abbey

No todos saben que en la vida real también es residencia de nobles: los condes de Carnarvon viven ahí, organizan visitas guiadas y alquilan sus jardines y salones para eventos privados.

Con motivo del estreno del filme los condes de Carnarvon, han ofrecido a través de la plataforma de alojamiento Airbnb la oportunidad de pasar una noche con ellos.

Según Airbnb, «dos invitados están cordialmente invitados a sumergirse en la vida del castillo de Highclere y serán tratados como reyes durante su estadía» el próximo el 26 de noviembre.

Serán los propios condes quienes ejercerán como anfitriones, según ha explicado Lady Fiona: «El castillo de Highclere ha estado en la familia Carnarvon desde 1679, pero recientemente se ha convertido en una de las casas más famosas del mundo gracias a que es el hogar de Downton Abbey. Me apasionan las historias y el patrimonio del castillo y estoy encantada de poder compartirlo con otras personas que aman el edificio y su historia». Lord y lady Carnarvon elegirán personalmente a los dos huéspedes, que deberán demostrar en su mensaje de solicitud de alojamiento que son unos «apasionados» de «Downton Abbey».

Castillo Highclere

El mantenimiento de sus 300 habitaciones y las 2.500 hectáreas de explotación agrícola, jardines y bosques, cuesta más de un millón y medio de euros al año.

Antes del comienzo de la serie, el edificio estaba al borde de la ruina, ya que era imposible para la familia hacer frente a las reparaciones necesarias. Pero Downton Abbey lo convirtió en una importante atracción turística para los fans y la multiplicación de sus ingresos ha permitido que recupere su antiguo esplendor.

Hay días el los que podés sacar entrada para ir a tomar el té. ¿Te gustaría un té en Downton Abbey?

“Está diseñado para ser admirado en la distancia”, explica Fiona, octava condesa de Carnarvor.

El castillo de Highclere, en Inglaterra, aparece y desaparece a lo lejos tras ondulantes colinas y centenarios olmos como un espejismo en un desierto verde, enmarcado por la naturaleza que aquí crece a la vez silvestre y domesticada.

El edificio actual fue diseñado en 1842 por Sir Charles Barry, responsable de construir las Cámaras del Parlamento de la abadía de Westminster.

Tiene más de 25 habitaciones, y casi todas (las de los condes se mantienen en privado) las enseña alguno de los empleados del castillo con una generosa retahíla de anécdotas sobre la serie: sí, Maggie Smith es igual de mordaz que su personaje, lady Violet, y tiene un gran sentido del humor.

La lujosa biblioteca (con su correspondiente puerta secreta), el inmenso salón con chimenea, las paredes forradas con seda, los cuadros de antepasados junto a fotografías de la familia real británica (incluida la reina Isabel II), rincones adorables como el Morning room, repleto de estampados de flores, cojines, geranios, jacintos y liliums, los aposentos con mobiliario de época… Todo fascina a media que se hace el recorrido.

Estancias archiconocidas por la serie que rodó aquí Julian Fellowes, amigo personal de los condes.

Al salir y contemplar la campiña inglesa, despertándose al verano, uno tiene la impresión de estar en otra época, en un mundo que se resiste a desaparecer, donde siempre es vacaciones, donde es fácil preguntarse, como hace lady Violet en Downton Abbey:

“¿Qué es un fin de semana?”