Detectores de monóxido de carbono: cómo funcionan, dónde comprarlos y cuanto cuestan

Los detectores de monoxido de carbono son muy sencillos de colocar y pueden ser fundamentales para prevenir accidentes

Como ocurre cada año, cuando llega la temporada de días más fríos en muchos hogares se encienden los calefactores y los distintos artefactos que puedan aclimatar la casa. Y como ocurre cada temporada, la cantidad de internaciones y fallecidos por escapes de gas se dispara. Esto se debe, especialmente, a estufas, calefones y otros aparatos mal conectados o con falta de mantenimiento adecuado, algo que puede provocar que el monóxido de carbono del gas se escape de los conductos correspondientes y pase al aire del ambiente.

El monóxido de carbono es un gas altamente venenoso que se propaga rápidamente en el aire del ambiente. Se genera por combustiones deficientes y es imposible percibirlo porque no tiene color, no tiene olor ni sabor y no irrita las mucosas. Una vez inhalado, se combina con la hemoglobina de la sangre a través de los pulmones e impide que el oxígeno llegue a los órganos vitales.

Si bien este gas venenoso no puede percibirse, hay claros indicios que señalan la presencia de monóxido de carbono en el ambiente:

  • Coloración amarilla o anaranjada de la llama, en lugar de color azul.
  • Aparición de manchas o tiznado en las paredes; decoloración de los artefactos, de sus conductos de evacuación de gases o alrededor de ellos.

Una de las principales causas de la aparición de monóxido de carbono está en el mal estado de los artefactos de gas o en sus instalaciones, por ejemplo:

  • Insuficiente ventilación del ambiente en donde hay una combustión.
  • Instalación de artefactos en lugares inadecuados.
  • Mal estado de los conductos de evacuación de los gases de la combustión: desacoplados, deteriorados o mal instalados.
  • Quemador de gas con la entrada de aire primario reducida.
  • Acumulación de hollín u otro material en el quemador.

Cómo evitar intoxicación por mónoxido de carbono

Para estar atentos a posibles escapes, y considerando que el monóxido no podemos percibirlo y menos si estamos dormidos, existen algunos sistemas que proporcionan más seguridad. Una buena opción es la de adquirir un detector de monóxido de carbono, que tiene un sensor ultrasensible que acciona una alarma en caso de presencia de ese gas.

Detectores de monóxido de carbono

Los detectores de monóxido de carbono pueden adquirirse facilmente en ferreterías, locales de artículos para la construcción y equipamiento para el hogar y en plataformas de venta por internet como MercadoLibre. Existen distintas marcas cuyo precio varía desde los $400 a $5000. El de la marca Sica cuesta $1890, funciona a batería y tiene 3 años de garantía. El más vendido en Mercado Libre,  es el de la marca Kidde que funciona con dos pilas AA. Se precio se encuentra aproximadamente en los $2000, tiene 10 años de garantía y es uno de los más utilizados en Estados Unidos.

MetroGas, empresa distribuidora de gas en Capital Federal y el sur de Gran Buenos Aires, ofrece su propio detector de monóxido de carbono y de gas natural que es de uso doméstico a $2352 y que puede pagarse en 12 cuotas.

El detector de monóxido de carbono percibirá este gas y, dependiendo del aparato, pondrá en marcha una alarma o una advertencia de voz para prevenir la inhalación. Su funcionamiento es similar al de los detectores de humo.

Cómo instalar un detector de monóxido de carbono

Al momento de instalarlo, es conveniente hacerlo en los ambientes donde haya artefactos de gas o combustibles, y a una distancia prudencial de los equipos. Un buen sitio es en los dormitorios, ya que si se produce un escape durante la noche oiremos mejor la alarma y reaccionaremos antes. No es recomendable instalarlo donde haya zonas con prolongada exposición al vapor y la humedad, como por ejemplo un baño..

Por otro lado,  debe estar colocado en una pared libre de obstáculos y en posición vertical, a unos 30 centímetros del techo si hay un aparato de gas natural cercano, ya que éste pesa menos que el aire. Los expertos también recomiendan que si no hay ningún aparato de combustión de gas en la misma habitación que el detector o se trata de gas propano o butano que pesan más, debe instalarse a unos 2 metros del suelo.

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Que hacer cada año para evitar escapes

Más allá de estar prevenidos, es importante actuar anticipadamente para evitar llegar a sufrir una peligrosa pérdida y evitar los accidentes por inhalación de monóxido de carbono. Para ello, ENARGAS recomienda una serie de medidas para tomar:

  • Hacé revisar una vez al año los artefactos de gas por un gasista matriculado, preferentemente cuando bajan las temperaturas.
  • Colocá rejillas de ventilación permanentes. Son obligatorias para todo artefacto de cámara abierta.
  • La llama del gas siempre tiene que ser azul. Si es amarilla, anaranjada o roja tu artefacto de gas está funcionando mal.
  • Chequeá siempre que los conductos de evacuación de gases no estén rotos o tengan obstrucciones.
  • Llamá siempre a un gasista matriculado para que revise los artefactos de gas y las ventilaciones de tu hogar.
  • Las hornallas y los hornos no son para calefaccionar. Eso es peligroso.
  • Si tenés un detector de monóxido de carbono, activalo siempre.
  • Mantené las hornallas de la cocina limpias de líquidos y alimentos porque eso obstruye los quemadores y genera una mala combustión.
  • Aprovechá al máximo la capacidad calórica de los artefactos, no los tapés con cortinas ni muebles.
  • Los artefactos de gas instalados en baños o dormitorios sólo deben ser de tiro balanceado.
  • Dejá siempre una rendija abierta; es importante que haya circulación libre de aire desde el exterior.
  • Si vas a habitar una vivienda que ha permanecido cerrada por mucho tiempo, hacé revisar las instalaciones internas por un gasista matriculado.

Qué hacer en caso de intoxicación por monóxido

  • Buscá atención médica inmediatamente
  • Trasladá a la persona intoxicada a un área libre de gases tóxicos; preferentemente, llevala a un lugar al aire libre.
  • Mantené a la persona abrigada y recostada.
  • Si la persona está inconsciente, tomale el pulso y cerciorate de que respire.
  • En caso de que haya tenido un paro respiratorio, deberás practicarle reanimación cardio-pulmonar.
  • Asegurate de que la ambulancia esté en camino.

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