Claves para entender el conflicto mapuche: RAM, el grupo que tiene en vilo a la Patagonia

Los ataques de grupos identificados con mapuches radicalizados, en lucha por la tierra contra grandes terratenientes extranjeros, fueron en aumento desde 2015.
  • El conflicto es centenario y tiene raíces y enconos muy profundos. Se agudizó hace unos años, cuando un grupo de mapuches, conducido por el lonko (líder político) Facundo Jones Huala, decidió impulsar una guerra de fuego contra terratenientes extranjeros, latifundistas y productores agropecuarios, endilgándole al huinca (hombre blanco que daña) el despojo de sus tierras.
  • En la Justicia se suman hoy más de 70 causas penales vinculadas a la agrupación fundada por Huala, Resistencia Ancestral Mapuche (RAM). Los delitos van desde privación ilegítima de la libertad y simulacro de fusilamiento a incendios en puestos de estancia, plantaciones forestales, refugios de parques nacionales y galpones y maquinarias de productores agrícolas. También hubo sabotajes al tendido eléctrico y hasta la destrucción de un emblema patagónico, como es la legendaria Trochita, que desde hace dos años debió reducir de 402 a 25 kilómetros su histórico recorrido por la obstrucción y el corte de sus vías.
  • Los más de 70 focos incendiarios diseminados entre Chubut, Neuquén y Río Negro -eje del wallmapu (el territorio ancestral mapuche)- fueron provocados por este grupo “contra intereses capitalistas, imperialistas y oligárquicos”, aunque las mayores víctimas son puesteros de su misma etnia.
  • Desde 2013, los ataques sorpresivos, en áreas inhóspitas y de madrugada, casi imposibles de prevenir en la inmensidad patagónica, han sido públicamente reivindicados por RAM y por el Movimiento Autónomo del PuelMapu (MAP). Uno y otro invocan una representatividad que gran parte de su propia etnia cuestiona y en muy duros términos.
  • Lo más triste es que la violencia del grupo más radicalizado, irracional y desenfrenada, deslegitima un reclamo territorial que, formulado por otras vías, la Constitución y las leyes argentinas consagran como un derecho de los pueblos indígenas.
  • En la Argentina hay 205.009 mapuches. Sólo un núcleo aislado de individuos aspiran a instalar por la fuerza una nación mapuche como propone Huala. “RAM hace terrorismo y nos denigra porque somos un pueblo pacífico, que jamás dañará a otro hermano mapuche”, enfatizan en la comunidad.

“Estamos dispuestos a dar la vida para liberarnos del Estado que nos aniquiló como pueblo, nos capturó como esclavos, nos sobornó con alcohol y baratijas y nos explotó pagándonos con vales o nos empleó en estancias por un plato de comida. Es el mismo Estado que nos impuso la nacionalidad argentina, cuando siempre fuimos una nación mapuche; el que confinó a las ciudades, expulsándonos de nuestro territorio, para seguir explotándonos hoy como mano de obra esclava. Es también el que hoy no reconoce nuestros derechos como pueblos originarios.” Así hablan hombres y mujeres de entre 20 y 30 años, en la tierra que ocupan, que es también el escenario de donde desapareció Santiago Maldonado.

  • Jimena Psathakis, presidenta del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), uno de los organismos del Estado que les facilita a los pueblos indígenas el acceso a la propiedad de tierras, indicó que esa comunidad “rechazó todo ofrecimiento para tramitar su personería jurídica y que se realice -como impone la ley- el relevamiento territorial del lugar que ocupan, ya que desconocen al Estado argentino como un interlocutor válido”. Y agregó: “Mantienen una actitud intransigente en cuanto al estado de ocupación de las tierras en conflicto y exigen la devolución de las mismas. Concurrimos en enero para encausar el conflicto en una nueva mesa de diálogo, pero en primera instancia nos fue denegado el ingreso por decisión de la comunidad. En otro intento nos lo permitieron, pero recibieron a las autoridades del INAI con los rostros encapuchados y portando armas blancas”.
  • La legislación argentina, mediante el art. 75, inc. 17 de la Constitución Nacional y la ley 24.071 que incorpora el convenio 169 suscripto con la OIT en Ginebra, amparan el reclamo de tierras de comunidades indígenas. Allí se reconoce su preexistencia étnica y cultural como pueblos originarios. Como sujetos de derecho, los mapuches están habilitados para reclamar territorio, siempre que ese reclamo sea viable en términos del cumplimiento de la ley 26.160, que fija los términos del Relevamiento Territorial de Comunidades Indígenas y del reconocimiento de los Estados provinciales y Nacional cuando se trate de tierras fiscales.”
  • En Chile el problema mapuche tiene muchos años y es muy serio. La quema de bosques, iglesias, camiones y demás es cada vez más frecuente y de dimensiones cada vez mayores y más graves.

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