Breve historia de los chizitos: el “accidente” más feliz entre los alimentos

Cambian el color de nuestra piel. Son sumamente incómodos en nuestra boca. Pero por alguna razón, una vez que empezamos no podemos dejar de comer chizitos, el snack que genera más amores y odios jamás creado.

La historia de estos rollitos de queso es una de más inusuales en la historia de los aperitivos, y tuvo su origen en Wisconsin, Estados Unidos, un centro agrícola que ha dado muchas innovaciones alimenticias a través de los años.

Algunos de estos fueron intencionales, otros no, y justamente la aparición de este producto que contamos hoy, fue un accidente que hizo que resultó enormemente fructífero para Flakall Corporation, una compañía fabricante de alimentos para animales establecida en la ciudad de Beloit cuyos propietarios más tarde cambiaron a la producción de aperitivos. Y todo gracias a la forma en que se limpiaban las máquinas con las que producían esos alimentos.

El modo de la compañía para producir piensos consistía en pasar la materia prima a través de un molino, que iba desprendiendo maíz para poder aprovechar la mayor cantidad posible del grano, así como para asegurar que las vacas no masticaran ningún resto afilado de los granos.

“Esta descomposición de la materia es ventajosa porque evita la pérdida de un buen porcentaje del producto primario que de otro modo se expulsa como polvo y da como resultado un producto que se mantiene mejor almacenado debido a los huecos dejados entre los copos, de manera que puede haber una aireación adecuada, por no mencionar el hecho importante de que la alimentación en copos es más sabrosa y fácil de digerir por el animal “, expresó la firma en su solicitud de patente de 1932.

El molinillo hizo su trabajo, pero no fue perfecto, y periódicamente era necesario realizar una limpieza para asegurarse de que las bocas de la máquina no se taparan. Una estrategia que los trabajadores de Flakall utilizaron fue poner maíz humedecido en el molino. Durante este proceso, sin embargo, ocurrió algo inusual: el maíz húmedo corría directamente al calor de la máquina, y cuando salía de la amoladora, no se desprendía tal como esperaban sino que se hinchaba como palomitas de maíz, claro que sin los irritantes granos.

Edward Wilson, un empleado observador de Flakall, vio salir estas bocanadas de la máquina y decidió llevarlas a casa, condimentarlas y convertirlas en una merienda comestible para los seres humanos, un aperitivo que llamó Korn Kurls.

Por completo accidente, Flakall había inventado el primer extrusor de snack de maíz del mundo. En otras palabras, se trata de una alimentación animal reutilizada.

Este estado de cosas llevó a la segunda patente en la historia de Flakall, una presentación de 1939 titulada “Proceso para la preparación de productos alimenticios”. Una línea clave de la patente decía:

“El dispositivo se diseña preferentemente para ser auto-calentado por fricción entre las partıculas del material y las superficies de contacto con el metal y para aumentar progresivamente la presión durante el perıodo de calentamiento. De este modo, la materia prima sin cocer, que tiene un contenido de humedad predeterminado, se transforma en un líquido algo viscoso que tiene una temperatura suficientemente alta para cocinar la masa y calentar las partículas de agua como para que se evapore a presión atmosférica.”

Claramente, Flakall tenía algo grande. La firma finalmente cambió su nombre a Adams Corporation, lo que ayudó a desviar la atención del hecho de que estaba vendiendo un producto alimenticio a los seres humanos que estaba destinado originalmente para las vacas.

Sin embargo, Flakall no fue la única compañía que estaba trabajando en algo así . En Louisiana, una empresa llamada Elmer Candy Corporation, desarrolló un producto finalmente llamado Chee Wees. Y más tarde, los Old London Foods, con sede en Nueva York, salieron con su propia variante, el Cheez Doodle, a finales de los años cincuenta.

Pero la marca más famosa que todavía vende chizitos no fue la primera en hacerlo, sino que tuvo y tiene la mejor estrategia de marketing y distribución.

Estamos hablando, por supuesto, de Cheetos, que inició sus tareas en 1948. Mientras que Cheetos llegó más tarde que sus competidores, esta variación de la empresa “Frito” rápidamente copó el mercado, en parte porque Cheetos había ganado la puja en la distribución a lo largo de todos los Estados Unidos.

El éxito de Cheetos fue tan impresionante que desempeñó un papel importante en la fusión de Frito con Lay en 1961, así como la posterior fusión de la compañía con PepsiCo sólo cuatro años después.

Sin dudas, una empresa que no vio el éxito que tendrían los Cheetos fue Flakall. Al menos no directamente. Su organización sucesora es una empresa llamada Maddox Metal Works, que literalmente fabrica máquinas diseñadas para producir alimentos a base de maíz.

Sin embargo, en Beloit, Wisconsin, allí donde comenzó esta historia  hay una fábrica de Frito-Lay, una en la que la compañía ha invertido millones de dólares en. Y si, es una en la que se fabrican los bocados extruidos.

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